Según relatan los vecinos, se trata de un hombre de apellido Acosta (Foto), domiciliado en la zona, quien cuenta con numerosos antecedentes de episodios violentos. Entre ellos, mencionan el maltrato que habría ejercido durante años contra su propio padre, una persona con discapacidad que se movilizaba en silla de ruedas. A lo largo del tiempo, afirman, el agresor, alias El Toco, solo fue derivado de manera temporal a un hospital psiquiátrico de la ciudad de Federal, regresando luego al barrio sin que se adopten medidas de fondo.
La situación alcanzó un punto crítico la semana pasada, cuando Acosta atacó con un machete a un trabajador municipal que realizaba tareas de recolección de residuos. El hecho ocurrió cuando el empleado, Jorge Prieto, descendió del camión para levantar bolsas de basura y fue sorprendido sin mediar palabra. El agresor le provocó un corte en uno de sus brazos y un golpe en la cabeza. De no haber sido por la rápida intervención de un compañero de trabajo, el desenlace podría haber sido fatal. Afortunadamente, el trabajador se encuentra fuera de peligro.
Tras el ataque, familiares del empleado municipal realizaron la denuncia correspondiente. Sin embargo, según indicaron, desde la Fiscalía les habrían manifestado que “no se puede hacer nada” en este caso, lo que generó indignación tanto en la familia como en los vecinos del lugar. En señal de protesta y reclamo, allegados y vecinos rodearon la vivienda del agresor exigiendo medidas urgentes por parte de las autoridades.
María, esposa del trabajador herido, dialogó con un cronista de 7Paginas y expresó la angustia que atraviesa la comunidad. Señaló que su esposo salió a trabajar el domingo, como lo hace habitualmente, por calle José Santiago, donde reside Imanol Ramón Acosta. “Es una persona que sale con machete, que tiene problemas con todos. Hay muchos casos previos: vecinos lesionados, personas internadas y situaciones muy graves que nunca tuvieron una respuesta”, afirmó.
La mujer también recordó otros episodios que, según su testimonio, habrían dejado secuelas permanentes en vecinos del barrio, además del violento historial familiar del agresor. “Hoy fue mi marido, mañana puede ser una criatura”, advirtió, reclamando una intervención urgente antes de que ocurra una tragedia mayor.
María sostuvo que recorrieron distintas dependencias, desde la Fiscalía hasta el hospital, y que incluso hablaron con profesionales del área psiquiátrica, pero siempre recibieron la misma respuesta: que no se puede actuar. “Nosotros no queremos hacer justicia por mano propia, eso no nos corresponde. Ese es el trabajo de la Justicia”, remarcó.
Ante la falta de respuestas, vecinos y familiares adelantaron que buscarán visibilizar el caso en medios provinciales y nacionales, con el objetivo de que la situación no quede, una vez más, sin solución. Mientras tanto, el miedo y la incertidumbre siguen marcando la vida cotidiana de quienes habitan la zona, que reclaman protección y decisiones urgentes para garantizar la seguridad de toda la comunidad.
Fuente y redacción 7Paginas
