Según el último relevamiento del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, la superficie sembrada alcanza aproximadamente las 59.000 hectáreas. Del total implantado, un 50% de los lotes fue calificado en estado Muy Bueno, mientras que otro 47% presenta una condición Buena. Solo un 3% del área muestra un estado regular, concentrado en sectores específicos donde el clima afectó el desarrollo del cultivo.
En cuanto al estado fenológico, la situación es heterogénea en la provincia. Predominan los lotes que se encuentran entre la diferenciación de primordio y el embuchado, reflejando distintas fechas de siembra y estrategias de manejo adaptadas a las condiciones ambientales de la campaña.
Clima, nutrición y sanidad
Desde la Bolsa de Cereales señalaron que en algunas zonas se observa un menor crecimiento del arroz, principalmente asociado a la incidencia de bajas temperaturas, alta nubosidad y precipitaciones frecuentes. Estas condiciones climáticas redujeron la eficiencia de la fertilización nitrogenada aplicada durante el macollaje, una etapa clave para la definición del potencial de rendimiento.
No obstante, el aspecto sanitario se mantiene bajo control. Hasta el momento no se registraron enfermedades en el cultivo, aunque en los lotes que lo requieren ya se están realizando aplicaciones preventivas de fungicidas, como parte de un manejo anticipado para evitar inconvenientes en etapas críticas del desarrollo.
En los cuadros que aún se encuentran previos a la diferenciación de primordio, continúan las tareas de fertilización nitrogenada, con el objetivo de sostener el crecimiento y asegurar un adecuado desarrollo del cultivo en las próximas semanas.
Malezas resistentes, un desafío persistente
Más allá del buen estado general, el informe vuelve a advertir sobre una problemática que se repite campaña tras campaña: la presencia de malezas con resistencia a los métodos de control habituales en el arroz. Esta situación obliga a intensificar el monitoreo y a ajustar las estrategias de manejo para minimizar su impacto.
Con un cultivo bien posicionado, sin sobresaltos sanitarios y con altos porcentajes de lotes en buenas condiciones, el arroz entrerriano atraviesa una etapa clave del ciclo productivo. El seguimiento del clima y las decisiones de manejo fino serán determinantes para consolidar las buenas expectativas que hoy muestra uno de los cultivos emblemáticos del norte y centro de la provincia.
Con información de Info Agro