La edición estuvo dedicada a Néstor Lapalma y Roberto “Toto” Arakaki, figuras emblemáticas de la historia carnavalera. La cifra de asistentes no fue solo un número: confirmó al espectáculo como el mayor show teatral a cielo abierto del país y como uno de los motores culturales y económicos de Entre Ríos.
Cuatro comparsas, una misma altura artística
La apertura fue para Marí Marí, del Club Central Entrerriano, que presentó “Genios” bajo la dirección de Gregorio Farina. Con carrozas monumentales y una estética refinada, reafirmó su sello de excelencia técnica y conexión con el público. En medio de su destacada performance se conoció el fallecimiento de la histórica pasista Teresita Pighetti, quien dejó una huella profunda en la fiesta.
Luego desfiló O’Bahía, del Club de Pescadores, con “El pescador, el genio y las mil y una noches”, dirigida por Adrián Butteri. Su propuesta narrativa y su identidad barrial construyeron un relato envolvente que emocionó a las tribunas, apoyada en una coordinación ajustada entre batería, baile y carrozas.
La tercera en escena fue Papelitos, del Club Juventud Unida, con “Vivos”, dirigida por Juane Villagra. Vibrante y contemporánea, volvió a mostrar su capacidad de reinventarse, con una puesta energética y un lenguaje escénico alineado con las nuevas sensibilidades.
El cierre quedó en manos de Ará Yeví, del Club Tiro Federal, que presentó “La resistencia” bajo la dirección de Guillermo Carabajal. Con una fuerte impronta simbólica y coreografías contundentes, logró conjugar mensaje y espectáculo en un equilibrio que la posiciona con firmeza en la disputa por el título.
No hubo hegemonías ni diferencias abismales. Hubo competencia genuina. Elegancia en Marí Marí, relato en O’Bahía, modernidad en Papelitos y densidad simbólica en Ará Yeví. Esa paridad elevó el estándar artístico y convirtió al resultado en una verdadera incógnita.
Un modelo cultural consolidado
El escenario de esta fiesta es el Corsódromo José Luis Gestro, que cumplió 29 años desde su inauguración en 1997, durante la gestión del entonces intendente Daniel Irigoyen. La pasarela de 500 metros permitió proyectar el carnaval a escala internacional y sostener una puesta de nivel mundial.
El modelo organizativo —basado en clubes sociales y deportivos— es otra de las claves del éxito. Gran parte del producido del carnaval se destina a sostener actividades educativas, deportivas y sociales, transformando a la fiesta en una herramienta de desarrollo comunitario.
En la noche final estuvo presente el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, invitado por el intendente Mauricio Davico. Llamó la atención la ausencia del gobernador Rogelio Frigerio, quien sí asistió a otros carnavales entrerrianos pero no al de Gualeguaychú en esta edición.
El cierre se extendió con el After Billboard y el show de Julián Serrano, prolongando la celebración hasta la madrugada.
Ahora la expectativa se concentra en la apertura de sobres. Sin embargo, más allá de quién levante la copa, el Carnaval del País 2026 ya se consagró por su paridad artística, su convocatoria masiva y la consolidación de un proyecto cultural que trasciende la competencia y reafirma a Gualeguaychú como capital indiscutida del verano entrerriano.