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A 50 años del golpe, el dolor que no se apaga: el testimonio de “Chiche” Maschio y la espera interminable de una madre

Este 24 de marzo se cumplen 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, un hecho que marcó un quiebre en la historia del país y dio inicio a la etapa más oscura de la Argentina. Bajo la consigna de “Memoria, Verdad y Justicia”, la fecha vuelve a poner en primer plano el recuerdo de los 30.000 desaparecidos y el dolor de miles de familias atravesadas por el terrorismo de Estado.
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En Concordia, una de esas historias es la de la familia Maschio. Eduardo “Chiche” Maschio revive con emoción y crudeza la desaparición de su hermano, Raúl Ramón “Tito” Maschio, un joven concordiense que fue detenido en La Plata mientras estudiaba.

En diálogo con un cronista de 7Paginas, Maschio compartió uno de los aspectos más desgarradores de su historia familiar: la espera de su madre. “Me confesó que durante 41 años esperó que mi hermano golpeara la puerta”, relató, dejando al descubierto la dimensión humana del drama de los desaparecidos.

“El desaparecido es una figura muy particular. Sabés lo que pasó, pero en algún rincón siempre queda la esperanza de que pueda aparecer”, explicó. En su caso, si bien los restos de su hermano fueron recuperados en el año 2018, el proceso estuvo atravesado por sentimientos contradictorios. “Es una satisfacción producto de la lucha, pero mi madre no lo quería recibir así, ella siempre lo esperó con vida”, recordó.

Maschio también evocó la incansable búsqueda de su padre durante los años más duros de la dictadura y el impacto que tuvo la noticia inicial de la detención. “Nos enteramos por un telex. Pensábamos que había sido un problema menor, pero cuando llegamos a La Plata vimos el despliegue militar en las calles y entendimos lo que estaba pasando. Ahí sentí que lo perdíamos”, relató.

El testimonio reconstruye el clima de terror que se vivía en aquellos años, con operativos militares, detenciones arbitrarias y una sociedad paralizada por el miedo. “Era una campaña de terror permanente”, afirmó.

A medio siglo de aquellos hechos, Maschio reflexionó sobre la importancia de sostener la memoria colectiva. “Cuando vamos a las escuelas y contamos esto, los chicos se sorprenden. Son cosas que pasaron acá, en Concordia, en Entre Ríos y en todo el país. Hace falta información para que esto no se repita”, subrayó.

En esa línea, destacó el rol de los organismos de derechos humanos y los avances logrados desde el retorno de la democracia, aunque advirtió que aún persisten discursos que intentan minimizar o distorsionar lo ocurrido. “La Justicia fue clara: lo que hubo fue una cacería humana. No fue una guerra”, sostuvo, en referencia a las conclusiones del histórico juicio a las Juntas.

Sobre el presente, consideró que existen señales de mayor conciencia social. “Hoy se ven gestos importantes, como en el fútbol, donde se recuerda a los desaparecidos. Hay una sociedad que no quiere volver a vivir hechos de violencia”, indicó.

El recuerdo de su madre atraviesa todo su relato. Tras décadas de espera, pudo finalmente despedirse de su hijo, aunque nunca de la manera que hubiera deseado. “Ella pasó 41 años yendo a la puerta con la esperanza de que fuera él. Cuando supo que había un lugar para llevarle una flor, pudo descansar”, contó. Nueve meses después de la recuperación de los restos, falleció.

A 50 años del golpe, la historia de la familia Maschio refleja el dolor persistente, pero también la lucha por la memoria. Un testimonio que interpela y que recuerda que, detrás de cada cifra, hay historias de vida, de amor y de ausencia que aún hoy siguen reclamando verdad y justicia.

Redacción de 7Paginas