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A 50 años del golpe, una multitud marchó y lleno una plaza de Concordia contra el avance del negacionismo y por la memoria

Bajo las consignas de Memoria, Verdad y Justicia, Concordia vivió una jornada de movilización histórica. Organizaciones de derechos humanos, gremiales y sociales marcharon desde el sitio donde fue secuestrado Julio Soloaga para repudiar las políticas del gobierno de Javier Milei y reivindicar la lucha de los 30.000. La agrupación HIJOS exigió que se vuelva a colocar el cartel que señalaba al regimiento 6 como un sitio de detención clandestina.
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Redacción 7Paginas

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Concordia volvió a decir «Nunca Más». A medio siglo del quiebre institucional que dio inicio a la dictadura más sangrienta de la historia argentina, la ciudad fue escenario de una gran movilización que unió el recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado con una fuerte crítica al presente político y económico del país.

La jornada comenzó con una carga simbólica profunda. La concentración se inició en calle Salto, casi Damián P. Garat, el lugar exacto donde hace cinco décadas fue detenido el joven estudiante Julio Soloaga. Desde allí, una columna humana encabezada por madres y familiares de desaparecidos inició su marcha hacia la Plaza Urquiza.

Bordar la memoria para no olvidar

Al llegar a la plaza, el acto central se encendió con las palabras de María Estela Soloaga, hermana de Julio, quien presentó un emotivo proyecto colectivo: una bandera blanca con los nombres de los desaparecidos de Concordia y la costa del Uruguay, bordados a mano.

«Si no te interesa lo que le ocurrió a un desaparecido, no tenemos diferencias políticas; tenemos diferencias humanas, morales y éticas», sentenció María Estela.

Explicó que el trabajo fue realizado por 77 mujeres y dos hombres de la ciudad: «Tomaron un nombre y empezaron a bordar. Ese nombre desconocido empezó a transformarse en una persona: ¿Dónde nació? ¿Quién era su familia? ¿Cuáles eran sus sueños? Los trajimos al presente porque siempre están presentes».

El rechazo a las políticas de Milei

A diferencia de otros años, el documento conjunto y las intervenciones de los oradores tuvieron un marcado tono de confrontación hacia la actual gestión libertaria. El avance del «negacionismo» y el desmantelamiento de políticas de Estado fueron los ejes de las críticas.

Jorge “Bebe” López, en representación de los jubilados de la Plaza 25 de Mayo y el movimiento «Surge», trazó un paralelismo entre el programa económico de la dictadura y el actual: «Le decimos a este gobierno de derecha, que sigue los pasos de Martínez de Hoz, que ya sabemos cómo termina esto. Estamos en contra de las reformas previsionales que recortan derechos y desfinancian el ANSES para beneficiar a las patronales».

Por su parte, Eduardo “Chiche” Maschio aportó una mirada de esperanza hacia el futuro: «No venimos a la plaza solo a recordar un pasado que se aleja, venimos a ponerle nombre y presente a cada ausencia. La salida la lograremos con unidad, solidaridad y compromiso».

Una plaza que exigió respuestas

Durante el acto fue matizado con cánticos que exigían saber dónde están los desaparecidos y expresiones de rechazo a la ruptura del orden institucional y la pérdida de derechos laborales y sociales.

Organizaciones como H.I.J.O.S., el gremio docente AGMER, y diversos colectivos culturales leyeron sus respectivos documentos, coincidiendo en que la memoria no es solo un ejercicio hacia atrás, sino una herramienta de resistencia frente a lo que definieron como un avance sobre la dignidad del pueblo.

La jornada en Plaza Urquiza dejó un mensaje claro: a 50 años del golpe, Concordia mantiene viva la llama de sus 30.000 desaparecidos y se planta firme contra cualquier intento de reescribir la historia o vulnerar los derechos conquistados en democracia.

Fuente y redacción de 7Paginas