En los últimos días, el debate sobre la situación docente ha vuelto a ocupar el centro de la escena pública. Como presidenta de la Comisión de Educación, entiendo que los reclamos forman parte de una realidad que no desconocemos: la educación es una prioridad y quienes enseñan merecen siempre ser escuchados. Sin embargo, para que este debate sea fructífero, es imperativo poner todos los elementos y datos concretos sobre la mesa.
Desde el inicio de la actual gestión, Entre Ríos ha navegado un contexto económico sumamente adverso, marcado por una caída significativa de los ingresos propios y de la coparticipación nacional. En ese escenario de escasez, hubo una decisión política clara: sostener el poder adquisitivo del salario docente.
Los datos frente al relato
Cuando analizamos la evolución salarial entre febrero de 2024 y febrero de 2026, los números reflejan un esfuerzo fiscal sostenido para equiparar la inflación:
Maestro de grado (sin antigüedad): Pasó de percibir $343.289 a $750.000. Si se ajustara estrictamente por inflación, debería estar en $762.199. La variación real es de apenas un -1,6%, rozando el equilibrio técnico.
Maestro con 15 años de antigüedad: El salario saltó de $400.999 a $898.990, ubicándose incluso un 1% por encima de la inflación.
Director con 25 años de antigüedad: El ingreso subió de $747.828 a $1.633.715, con una variación real del -1,6%.
Estas cifras demuestran que, aun en la tormenta económica, la provincia logró proteger el poder de compra de los educadores. Esto no implica que la situación esté totalmente resuelta o que no existan dificultades diarias, pero sí refleja una prioridad presupuestaria real.
Un esfuerzo provincial adicional
Este sostenimiento cobra un valor especial si observamos que los ingresos totales de la provincia crecieron por debajo del índice inflacionario. En términos llanos: la provincia destinó una porción mayor de sus recursos para cuidar el salario docente en comparación con otros sectores, compensando con recursos propios la crisis generalizada.
El diálogo como única vía
La complejidad del momento actual nos exige responsabilidad a todos: al Estado, a los gremios y a la dirigencia política. No se trata de negar los problemas, sino de abordarlos con seriedad y, sobre todo, con información fidedigna.
Entre Ríos necesita fortalecer su sistema educativo, y ese camino solo es transitable con docentes acompañados y políticas que se sostengan en el tiempo, más allá de las coyunturas.
Cuidar a quienes enseñan no es para nosotros una simple consigna de campaña; es una decisión de gobierno y una responsabilidad que hemos asumido plenamente, incluso bajo las condiciones más difíciles que le ha tocado atravesar a nuestra provincia.
Enviado a la redacción de 7Paginas
