7PAGINAS

La «chapa» vacía y el desierto de la Ruta 14: ¿A dónde se fue la seguridad federal?

Un duro análisis sobre el repliegue de la Policía Federal en Chajarí y el interrogante que se extiende a Concordia. Vecinos y especialistas advierten sobre "la ilusión del control": uniformes presentes, pero una alarmante falta de investigación contra los grandes narcos.
Picture of Redacción 7Paginas

Redacción 7Paginas

Facebook
Twitter
WhatsApp

Lo que muchos presentían en las charlas de café, hoy se confirma como una falla de cálculo estratégico que ha dejado a la región a la intemperie. No es solo una sensación de inseguridad; es la constatación de que el poder que no se ejerce en el territorio, sencillamente, desaparece.

Chajarí: Una retirada encubierta

El repliegue de la Policía Federal Argentina (PFA) hacia los núcleos centrales ha transformado a Chajarí —nervio motor del comercio regional y centinela de la Ruta 14— en un punto ciego. Bajo el pomposo paraguas del «Departamento Investigaciones Complejas NEA» (creado por Resolución interna Nº 236 en 2021), lo que se prometió como una evolución terminó siendo una retirada encubierta.

«Se abandonó la vigilancia de los flujos reales —el dinero, la mercadería, la droga— para refugiarse en una presencia puramente administrativa. Una burocracia con uniforme», expresó un vecino de Chajarí a la redacción de 7Paginas, quien prefirió resguardar su identidad.

Para los habitantes de la región, se vive lo que los analistas llaman «la ilusión del control». Se ven uniformes y móviles, pero falta la autoridad y la supervisión real. «La ‘modernización’ resultó ser la máscara de la impotencia. Movieron efectivos y familias que ya conocían el terreno, rompiendo el vínculo de confianza en nombre de un organigrama vacío», añade la denuncia.

El interrogante sobre Concordia: ¿Por qué solo trabaja la Provincial?

Esta mirada crítica que surge desde Chajarí se traslada inevitablemente a Concordia, donde el interrogante es aún más profundo. La ciudad cuenta con una presencia multi-institucional envidiable: Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal y Seguridad Aeroportuaria. Sin embargo, la realidad diaria muestra un contraste desconcertante.

En la práctica, se observa que es casi exclusivamente la Policía de Entre Ríos —bajo directivas de la fiscalía local o por investigaciones propias— la que lleva adelante la lucha contra el narcomenudeo. Mientras los efectivos provinciales golpean los puntos de venta barriales, surge la pregunta que aturde a la sociedad: ¿Por qué los grandes narcos nunca caen?

El riesgo del vacío

Cuando el Estado Federal se repliega o se limita a una función de «vidriera», el vacío no queda vacío; lo llenan otros. El prestigio de las instituciones centenarias se desgasta cuando la «chapa» ya no ofrece soluciones.

En el tablero de la seguridad regional, el silencio de las fuerzas federales empieza a ser aturdidor. Dejar la Ruta 14 y los grandes centros urbanos a merced de quienes se animen a dominarlos es un error que la región de Salto Grande podría pagar muy caro. La cáscara institucional permanece, pero el contenido parece haberse evaporado, dejando a la Policía de Entre Ríos como el único frente de batalla real ante una problemática que, por su magnitud, debería ser una prioridad federal.

 

Análisis – Redacción 7Paginas