La donación, realizada este miércoles por la tarde, representa un salto de calidad en la infraestructura de Brown, una institución que viene trabajando intensamente en su desarrollo y que, hasta el momento, presentaba limitaciones para desarrollar actividades en horarios de baja visibilidad.
Una gestión conjunta
Detrás de este aporte hubo un trabajo coordinado entre ambas entidades. Se destacó la gestión de Guillermo Hudson, presidente del Club Salto Grande, y de Mario Delduca, entrenador del plantel superior de la misma institución. Si bien no pudieron estar presentes en el momento de la entrega, ambos fueron señalados como los pilares fundamentales para que este equipamiento llegara a manos de la comunidad de Magnasco.
Impulso al entrenamiento nocturno
Para el Club Almirante Brown, estos diez reflectores no son solo material eléctrico; significan la posibilidad de extender sus horarios de práctica y brindar un espacio más seguro y profesional a sus jugadores. En una etapa de pleno crecimiento, optimizar la iluminación del predio permitirá que las categorías puedan entrenar con mayor flexibilidad y comodidad.
Pablo Romero, presidente de Almirante Brown, se mostró visiblemente agradecido durante la recepción de los equipos:
“Estamos enormemente agradecidos al Club Salto Grande por esta donación que para nosotros significa una enorme ayuda para el avance de nuestra institución, ya que no contamos con la suficiente iluminación en nuestro predio. Nuevamente, agradecido al Club Salto Grande y a todas las personas que hicieron posible esto”, expresó el dirigente.
Fortaleciendo el deporte local
Este tipo de acciones pone de manifiesto el compromiso social de los clubes con mayor infraestructura para con aquellos que están en pleno proceso de consolidación. Con esta nueva iluminación, el Club Almirante Brown enciende no solo sus canchas, sino también nuevas oportunidades para los jóvenes deportistas de Osvaldo Magnasco.
Por Gustavo Cardoso