“Las especies exóticas invasoras representan la segunda causa de pérdida de biodiversidad a nivel mundial, solo superadas por la destrucción y fragmentación del hábitat”, explicó Echepare. El especialista detalló que esta especie, originaria de China y Siberia, ingresó a la región del Río de la Plata en la década de 1990 desde Brasil, introducida inicialmente para la acuicultura y la limpieza de estanques. Hoy, ya cuenta con registros en Concordia, Federación, Salto (Uruguay) y el sector medio del río.
Una «máquina» de reproducción que altera el ecosistema
El peligro de la carpa plateada radica en su enorme ventaja biológica frente a las especies nativas como el sábalo. El biólogo enumeró las principales características que la vuelven una amenaza crítica:
Capacidad reproductiva arrolladora: Mientras que un sábalo local no supera los 500.000 huevos por desove, una carpa plateada supera los 5 millones de huevos.
Resistencia térmica extrema: La fauna local sufre altas tasas de mortandad ante descensos bruscos de temperatura o falta de oxígeno. En contraste, la carpa asiática posee una plasticidad térmica que le permite soportar desde los 3 °C hasta más de 30 °C.
Ausencia de depredadores naturales: Al no tener un control biológico nativo en el río Uruguay, sus poblaciones se asientan y expanden velozmente.
“Son conocidas prácticamente como los ‘arados de los ríos’ porque remueven todo el fondo. Al filtrar, se alimentan de los huevos de otras especies, compiten por el espacio, vuelven el agua mucho más turbia y pueden llegar a destruir por completo la cadena trófica que sostienen al surubí, el dorado o la boga”, alertó el investigador.
El espejo de otras invasiones y el riesgo en la navegación
Echepare recordó que la región ya arrastra problemáticas severas con otras especies exóticas como el Chancho Jabalí, el Ciervo Axis (con frecuentes apariciones en el casco urbano de Concordia) o el mejillón dorado en la estructura de la represa de Salto Grande. El factor común ha sido la respuesta tardía del ser humano.
En lugares como la cuenca del río Mississippi, en Estados Unidos, la superpoblación de estas carpas generó millonarias pérdidas económicas y un fenómeno peligroso: los peces saltan masivamente ante el ruido de los motores, impactando contra las embarcaciones y poniendo en riesgo la navegabilidad recreativa.
Un llamado a la acción temprana
Aunque su consumo es posible —es una fuente importante de proteínas, a pesar de su gran cantidad de espinas—, los especialistas insisten en que la solución no pasa por incorporarla a la dieta, sino por controlar su expansión.
Consultado sobre la frecuencia actual de capturas en la zona de Concordia, se constató a través de pescadores locales que todavía no se trata de un ejemplar común en las redes, lo que indica una ventana de oportunidad clave.
“Estamos a tiempo de llevar adelante campañas junto a los pescadores artesanales y deportivos para conocer mejor el estado de la población. Debemos tomar acciones concretas, serias y fundamentadas técnicamente. Si no lo hacemos ahora, las poblaciones se nos van a ir de las manos y terminaremos corriendo detrás del problema”, concluyó Echepare.
Informe periodístico de Cesar Goya
Redaccion de 7Paginas