Tal como estaba previsto en la agenda nacional de reivindicación, una multitudinaria concurrencia se concentró este miércoles a las 19:00 horas en el corazón de la ciudad para participar de la marcha convocada bajo el lema institucional «Ni Una Menos». La jornada combinó expresiones de profundo dolor colectivo, particularmente al recordarse el reciente asesinato de la menor Agostina Vega en Córdoba y de las víctimas locales María Leonor y Priscila, con un fuerte contenido de protesta política y gremial dirigido hacia los distintos estamentos del Estado.
La actividad dio inicio con la interpretación de una pieza musical alusiva a la fecha, sirviendo como antesala para la intervención central de la tarde: la lectura de un extenso documento unificado por parte de la Asamblea de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries de Concordia. El manifiesto articuló duros reclamos estructurales y trazó una correlación directa entre el incremento de la vulnerabilidad social y las actuales medidas de corte económico.
El documento comenzó repasando la persistencia de las cifras de criminalidad que reportan los observatorios no gubernamentales, denunciando que en el país se constata un femicidio cada 31 horas y detallando que entre junio de 2015 y mayo de 2026 se registraron al menos 3.205 víctimas letales de violencia de género (3.144 femicidios, 46 transfemicidios y 15 casos de inducción al suicidio). En ese pasaje, los colectivos expusieron una discrepancia técnica de más de 70 casos en comparación con los registros que emite el Estado, atribuyéndolo a un progresivo desmantelamiento de los sistemas oficiales de medición.
Uno de los momentos de mayor tensión discursiva estuvo dirigido hacia el desempeño de las fuerzas de seguridad y el aparato judicial
“Sufrimos la desidia del Estado, una policía machista y una justicia cómplice que hicieron caso omiso al pedido de búsqueda de paradero a las pocas horas de una desaparición mientras cuidaban varones en un partido de fútbol. Para el Estado nuestras vidas no valen y los delitos contra nuestros cuerpos son considerados menores”, fustigó el texto aprobado por la Asamblea.
El plano socioeconómico ocupó una parte central de las demandas. Las agrupaciones organizadoras apuntaron de forma explícita contra la administración del presidente Javier Milei, extendiendo los cuestionamientos a sus aliados institucionales en la provincia y el municipio, en referencia al gobernador Rogelio Frigerio y al intendente Francisco Azcué.
De acuerdo con el planteo de la movilización, el desfinanciamiento de las arcas públicas se tradujo en el cierre de programas preventivos, el desmantelamiento de casas de refugio para víctimas y trabas operativas en la aplicación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y los protocolos contra el abuso sexual infantil. Asimismo, manifestaron su rechazo a las modificaciones proyectadas sobre la Ley de Salud Mental y la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), sosteniendo que «librar a la mano invisible del mercado la regulación de nuestras vidas atenta contra los derechos y oportunidades fundamentales».
La plataforma de reclamos leídos en la Plaza 25 de Mayo excedió la agenda de género estricta para incorporar demandas de diversos sectores comunitarios de Concordia, exigiendo un esquema de formalización y compensación salarial para las trabajadoras sociocomunitarias que sostienen diariamente los comedores, merenderos y tareas de cuidado en los barrios populares.
Pero también demandaron el retiro definitivo del proyecto de ley de reforma previsional que se debate en el ámbito de la provincia de Entre Ríos y se incluyó un pedido por la preservación de la vida y liberación de los ciudadanos argentinos Dra. Paula Jiménez y Lucas Aguilera, integrantes de la Flotilla Global Sumud con destino a la Franja de Gaza.
Escrache frente a la Jefatura y Tribunales
Tras concluir la lectura del documento y realizar la tradicional vuelta alrededor de la plaza principal, la densa columna de manifestantes inició una marcha que incluyó paradas estratégicas de protesta.
La movilización se detuvo primero frente al edificio de la Jefatura Departamental de Policía, donde se intensificaron los cánticos y reclamos sonoros dirigidos a esta fuerza de seguridad. Posteriormente, la columna se trasladó hacia las puertas de los Tribunales de Concordia, donde volvieron a reiterarse las exigencias de celeridad, perspectiva de género en los fallos y medidas urgentes de protección efectiva para cortar el circuito de reincidencia de los agresores antes de la desconcentración final.
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