El Ministerio de Defensa de la Nación oficializó una decisión histórica al habilitar que los integrantes de las Fuerzas Armadas puedan desempeñar actividades laborales privadas fuera de su horario de servicio. La medida alcanza a soldados, suboficiales y oficiales, quienes a partir de ahora podrán realizar trabajos complementarios de manera legal para reforzar sus ingresos.
Entre las actividades permitidas figuran tareas vinculadas a plataformas de transporte y reparto, servicios de seguridad privada, oficios, actividades comerciales y otras ocupaciones compatibles con la función militar.
La decisión llega en medio de un creciente malestar dentro de las Fuerzas Armadas por el deterioro salarial registrado en los últimos años. Diversos informes elaborados por sectores castrenses advierten que los haberes militares sufrieron una fuerte pérdida frente a la inflación desde diciembre de 2023, generando dificultades económicas en miles de familias de uniformados.
El fin de una histórica exclusividad
Durante décadas, la carrera militar estuvo asociada a un régimen de dedicación prácticamente exclusiva. La legislación establecía fuertes restricciones para ejercer actividades remuneradas fuera del servicio, bajo el argumento de garantizar la disponibilidad permanente para la defensa nacional.
Sin embargo, la nueva normativa flexibiliza ese esquema y permite que el personal solicite autorización para desarrollar actividades privadas siempre que no interfieran con sus obligaciones institucionales ni afecten el desempeño profesional.
De esta manera, efectivos con formación especializada en logística, inteligencia, comunicaciones, operaciones tácticas, ingeniería o conducción militar podrán complementar sus ingresos mediante trabajos particulares, una situación que hasta hace pocos años resultaba impensada dentro de las Fuerzas Armadas argentinas.
Preocupación por la pérdida de personal capacitado
Especialistas del sector advierten que la medida también busca contener la creciente salida de personal altamente calificado. En los últimos años se multiplicaron los casos de pilotos, ingenieros, médicos, técnicos en comunicaciones y otros profesionales que abandonaron la carrera militar atraídos por mejores oportunidades salariales en el ámbito privado.
La dificultad para retener recursos humanos estratégicos se transformó en una de las principales preocupaciones de las autoridades de Defensa, especialmente en áreas donde la capacitación requiere años de formación y una importante inversión del Estado.
Una realidad que también alcanza a las fuerzas de seguridad
La situación no es ajena a las fuerzas de seguridad. Según un relevamiento realizado por 7Paginas, en Concordia numerosos efectivos de la Policía Federal Argentina desde hace tiempo complementan sus ingresos trabajando como choferes de aplicaciones de transporte, realizando actividades comerciales o desarrollando emprendimientos particulares fuera de sus horarios de servicio.
El panorama es aún más complejo entre los integrantes de la Policía de Entre Ríos, donde muchos efectivos recurren a trabajos adicionales o emprendimientos familiares para afrontar el costo de vida. Fuentes consultadas señalaron que, en numerosos casos, los agentes prácticamente no cuentan con jornadas de descanso debido a la necesidad de generar ingresos extra para sostener la economía del hogar.
Un debate que recién comienza
La habilitación formal del pluriempleo militar abre un debate que trasciende la cuestión salarial. Por un lado, representa una respuesta a la necesidad económica de miles de uniformados. Por otro, plantea interrogantes sobre el impacto que puede tener en la disponibilidad operativa, el desgaste físico y el nivel de concentración requerido para funciones tan sensibles como la defensa nacional y la seguridad pública.
Mientras tanto, la imagen de militares conduciendo vehículos de aplicaciones, realizando repartos o desempeñándose en tareas de vigilancia privada deja en evidencia una realidad que hace años se viene profundizando: la creciente necesidad de buscar ingresos complementarios para llegar a fin de mes, incluso en sectores históricamente vinculados a la dedicación exclusiva al servicio del Estado.