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Opinión: Precio y valor, dos conceptos que ayudan a entender las distorsiones de la economía argentina. Por Antonio Fabián Hryniewicz

En un nuevo artículo de opinión, Antonio Fabián Hryniewicz propone reflexionar sobre una diferencia que considera clave para comprender el comportamiento de los precios en la economía argentina: la distinción entre el precio y el valor de los bienes y servicios.
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El autor explica que, aunque ambos conceptos suelen utilizarse como sinónimos, representan realidades diferentes. Mientras que el valor está relacionado con la utilidad, la importancia o la necesidad que una persona le asigna a un producto o servicio, el precio es simplemente la cantidad de dinero que se paga para adquirirlo.

«El precio es el monto fijado por el oferente, mientras que el valor es la valía que el cliente está dispuesto a pagar», sostiene Hryniewicz, quien agrega que históricamente los mercados funcionaron sobre la base de una relación equilibrada entre oferta, demanda y utilidad.

En ese sentido, recuerda una de las frases más conocidas del inversor estadounidense Warren Buffett: «Precio es lo que pagas. Valor es lo que recibes», una definición que, según el autor, resulta válida en mercados sanos donde existe un verdadero equilibrio entre la oferta y la demanda.

Las distorsiones del mercado argentino

Hryniewicz sostiene que en Argentina esa lógica se ha ido perdiendo y que muchas grandes empresas aprovechan esa situación para fijar precios alejados del verdadero valor de los productos.

Como ejemplo menciona el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora periódicamente la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), donde en numerosos casos se registran diferencias de hasta un 400% entre el valor que recibe el productor y el precio que finalmente paga el consumidor en la góndola.

También señala como una muestra de esas distorsiones las promociones que ofrecen las grandes cadenas de supermercados, con descuentos que en ocasiones alcanzan el 50% o incluso el 70% en la segunda unidad de determinados productos.

El caso de la yerba mate

Para ilustrar su planteo, el autor toma como referencia un paquete de yerba mate de primera marca.

Según explica, si el precio habitual ronda los 5.500 pesos, pero durante una promoción el valor efectivo termina reduciéndose a 3.575 pesos por kilo, surge inevitablemente el interrogante sobre cuál es realmente el precio del producto.

Desde su mirada, esta diferencia demuestra que muchas veces el precio no responde únicamente a los costos de producción y a una rentabilidad razonable, sino también a la disposición del consumidor a pagar determinados valores.

Comprender la inflación

Finalmente, Hryniewicz señala que el objetivo de su análisis es aportar elementos para comprender por qué, en muchas oportunidades, la evolución de los índices oficiales de inflación no coincide con la percepción cotidiana que tienen los consumidores sobre el incremento del costo de los productos de la canasta básica.

Para el autor, recuperar la diferencia entre precio y valor resulta fundamental para interpretar las distorsiones que presenta actualmente el mercado argentino y entender mejor el comportamiento de los precios que enfrentan diariamente las familias.