Al momento de los homenajes en la sesión de este miércoles de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, Lena, recordó: «Hace 244 años, alguien puso en palabras una realidad geográfica que estaba allí, pero que a partir de ese momento empezó a transformarse en algo mucho más grande: en una identidad.
Esa identidad nacida de la geografía encontró en nuestros grandes poetas sus intérpretes más profundos. Fue Carlos Mastronardi quien logró sintetizar el origen de nuestra provincia con un verso inolvidable en Luz de provincia: «Un fresco abrazo de agua la nombra para siempre». Y fue también Juan L. Ortiz, el entrañable Juanele, quien en su poema titulado directamente Entre Ríos le habló a esta tierra describiéndola como un territorio de «alegría de arroyos» y arboledas, entendiendo que el río y el paisaje no son un contorno estático, sino la piel misma de nuestra gente», enfatizó.
Y agregó: «Qué manera tan potente de entender quiénes somos. Ni las fronteras políticas ni los decretos nos definen por sí solos: nos define el agua que nos nombra según Mastronardi, y esa voz profunda del territorio que rescató Juanele. Porque Entre Ríos es, verdaderamente, una tierra moldeada por sus ríos Paraná y Uruguay, que no solo bordearon nuestro suelo, sino que marcaron nuestro modo de vivir, de producir, de crear y de sentir pertenencia».
Mas adelante la legisladora, expresó: «Pero ese abrazo de agua y esa poesía del territorio no se quedaron en el papel. Con el paso de las décadas, el nombre Entre Ríos dejó de ser una simple descripción geográfica para convertirse en el proyecto de una comunidad.
Nos nombró el agua, sí, pero nos terminaron de definir las mujeres y los hombres que trabajaron este suelo. Nos nombraron las colonias de inmigrantes, los trabajadores de nuestros campos y puertos, nuestros docentes, nuestros artistas y cada pueblo que se levantó a la vera de un arroyo o a la par de las vías. Nos nombró la historia federal, la cultura del trabajo y la vocación de no resignarnos jamás», remarcó.
Consideró más adelante que celebrar el 11 de agosto «no es un mero formalismo ni un ejercicio de nostalgia. Es una oportunidad para preguntarnos qué significa hoy pronunciar el nombre de nuestra provincia.
Significa entender que la historia no se detuvo en 1782 ni en la obra de nuestros grandes escritores. La historia de Entre Ríos se sigue escribiendo todos los días en esta Cámara, en cada municipio, en cada escuela y en cada unidad productiva.
Si el agua nos nombró para siempre y los poetas le cantaron a esta tierra de arroyos, a nosotros nos toca garantizar que esa identidad sea un compromiso con el desarrollo. Nos toca cuidar nuestros recursos naturales y defender el patrimonio hídrico que nos da vida. Nos toca acompañar al que produce, al que emprende y al que trabaja. Nos toca generar condiciones reales para que los jóvenes entrerrianos no tengan que emigrar para concretar sus proyectos de vida, sino que puedan realizarlos acá, en su propia casa.
En aquel informe de 1782, Rocamora le decía al virrey que esta tierra tenía el potencial para ser «la mejor provincia de esta América». Hoy no leemos esas palabras como un alarde, sino como un mandato ético y político: el desafío de hacer de Entre Ríos una provincia con oportunidades, con equidad y con futuro».
Finalmente señaló: «Las instituciones y los gobiernos pasan, pero la identidad permanece. Si Mastronardi y Juanele supieron ver que el agua y el territorio nos definen, nosotr…