La organización realizó un cóctel solidario para recaudar fondos destinados a la construcción de un espacio de contención para 130 chicos del asentamiento La Bianca. La noche estuvo marcada por testimonios, imágenes y mucha emoción, pero también por el compromiso de vecinos, empresas y voluntarios que acompañaron la iniciativa.
La solidaridad de los concordienses volvió a hacerse presente este viernes por la noche, durante el cóctel organizado por Volando Alto, con el objetivo de recaudar fondos para avanzar en la construcción de un refugio destinado a 130 chicos del asentamiento La Bianca.
El encuentro reunió a una importante cantidad de vecinos, empresarios, sponsors, personas que colaboran habitualmente con la organización y voluntarios que decidieron acompañar una iniciativa que busca generar un espacio de contención y acompañamiento para niños y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
La jornada estuvo cargada de emoción. Durante el evento se proyectaron imágenes de los chicos y de la realidad en la que viven, además de testimonios de personas vinculadas con Volando Alto y de quienes forman parte de las historias de superación que la organización busca visibilizar.
El objetivo es que el nuevo espacio pueda convertirse en un lugar de encuentro, contención y acompañamiento permanente para los chicos de La Bianca.
“Es un abrazo al corazón para seguir adelante”
Durante el evento, Felicita Silva dialogó con el programa Punto de Inflexión, de Radio Rivadavia Concordia, y destacó la magnitud de la respuesta obtenida.
“Creo que el evento nos expone un montón a pensar cómo visibilizar la realidad de Concordia y volver a escuchar las historias de superación que tenemos tantas en Volando Alto es el impulso para seguir adelante”, expresó.
Silva remarcó que la convocatoria no solamente permitió recaudar fondos, sino también comenzar a mostrar el trabajo que desarrolla la organización y avanzar en la construcción de su propio espacio.
“Esto nos permite y nos abre puertas a un montón de cosas, como va a ser empezar a construir las bases de nuestro centro, pero también poder mostrar la realidad y mostrar historias que rompen y que quieren volar alto”, sostuvo.
La referente reconoció además la emoción que generó la respuesta de los concordienses y puso en valor el trabajo colectivo detrás de la iniciativa.
“Hay mucho trabajo atrás, así que por un lado se agradece muchísimo que se valore así, y por el otro lado es fruto del trabajo de un montón de personas que acompañan y un montón de voluntarios que sostienen y que están”, afirmó.
El valor de los voluntarios
Silva insistió en que Volando Alto no es solamente el resultado de quienes conducen la organización, sino de una amplia red de personas que colaboran de diferentes maneras.
“Volando Alto es gracias a un montón de gente: voluntarios, personas que le ponen el cuerpo, personas que ponen el corazón, empresas que apoyan, personas que apadrinan”, señaló.
En ese sentido, destacó también el acompañamiento permanente de empresas y particulares que realizan aportes económicos para sostener las actividades.
“Están las personas que donan. Siendo una persona común, un poquito lo que puedo, pero ahí está acompañando y creo que eso es lo importante: que Volando Alto es gracias a mucha gente y las cosas suceden gracias a que todos sabemos que el corazón está puesto en los chicos”, afirmó.
El refugio de La Bianca, cada vez más cerca
Uno de los principales objetivos de la noche fue reunir recursos para comenzar a materializar el proyecto del nuevo espacio en La Bianca.
Para Silva, el respaldo recibido permite acercarse concretamente a esa meta.
“Acerca mucho. Es poder empezar a soñar y a seguir materializando lo más grande posible”, sostuvo.
Y explicó que la necesidad de contar con un espacio propio es cada vez más evidente: “Los chicos necesitan un espacio donde tener contención y tener este espacio de abrazo continuo”.
La dirigente destacó que el trabajo de Volando Alto se desarrolla fundamentalmente en el territorio, junto a los chicos y sus familias, donde muchas veces las situaciones son complejas y requieren un acompañamiento permanente.
“Nadie se salva solo”
Hacia el final de la entrevista, Silva dejó un mensaje para aquellos concordienses que todavía no conocen el trabajo de la organización o que no pudieron participar del evento.
“Cuando todos nos sumamos, logramos cosas muy grandes”, afirmó.
Y planteó una reflexión sobre la necesidad de dejar de lado los prejuicios para conocer las historias detrás de cada situación de vulnerabilidad.
“La mirada del concordiense tiene que estar en que nadie se salva solo y que realmente hay gente que quiere salir adelante y a veces no tiene las oportunidades”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que una de las mayores dificultades que encuentran en el trabajo cotidiano es acompañar a personas que tienen voluntad de progresar, pero carecen de recursos o de una red de contención.
“Hay que dejar los prejuicios un poco de lado porque cuando uno conoce las historias, conoce la realidad del otro, cambia. No es un número, no es un prejuicio. Es una persona que quiere salir adelante que capaz no tiene los medios para salir”, remarcó.
La noche de Volando Alto dejó así una señal concreta de solidaridad de parte de una importante cantidad de concordienses. Pero también puso sobre la mesa una realidad que la organización busca transformar desde el territorio: la de chicos que necesitan oportunidades, contención y un espacio donde puedan sentirse acompañados.
El desafío ahora es convertir ese respaldo en una obra concreta. El refugio de La Bianca comienza a dejar de ser solamente un sueño para transformarse en un proyecto que, con el acompañamiento de la comunidad, busca convertirse en realidad.
Fuente: programa Punto de Inflexion de radio Rivadavia Concordia
Redaccion de 7Paginas
