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Así funcionaba el boliche clandestino que operaba en un salón comunitario de Concordia

La semana pasada, 7Paginas informó sobre la recuperación de un Salón de Usos Múltiples (SUM) ubicado en el barrio El Silencio, en la zona oeste de Concordia, que había sido transformado de manera irregular en un boliche bailable clandestino, bajo el nombre de “Zona Disco”. El espacio, destinado originalmente a actividades comunitarias en beneficio de los vecinos de Camba Paso, funcionaba como local nocturno sin reunir las mínimas condiciones de seguridad, a pesar de la importante concurrencia de personas.
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Redacción 7Paginas

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Tras la publicación de esa información, vecinos del barrio se comunicaron con este medio y enviaron fotos y videos que muestran con claridad cómo operaba el boliche en el interior del salón comunitario. En las imágenes se observa un lugar acondicionado como discoteca, con iluminación, música y gran afluencia de público, en un edificio que debía cumplir un rol social y comunitario.

Según relataron testigos, incluso integrantes de una comparsa de Concordia habrían actuado en el lugar, lo que da cuenta del nivel de exposición y naturalización que había alcanzado esta actividad ilegal dentro del barrio.

En su momento, funcionarios municipales señalaron a 7Paginas que con esta intervención ya son nueve los salones comunitarios recuperados por la actual gestión, espacios que se encontraban abandonados, vandalizados o directamente utilizados para fines completamente ajenos a su función original. En algunos casos, incluso, se detectaron situaciones vinculadas a la venta de drogas, lo que agrava aún más el cuadro.

La utilización de un espacio público como boliche clandestino no solo implicaba un riesgo para la seguridad de quienes asistían, sino que también afectaba de manera directa la convivencia y la paz social de los vecinos, que durante mucho tiempo convivieron con ruidos, movimientos nocturnos y situaciones irregulares sin control alguno.

Otro dato que genera preocupación es que estas prácticas estaban completamente naturalizadas, al punto de ser promocionadas abiertamente en redes sociales, sin que existiera una intervención estatal o controles efectivos durante un largo período.

La situación expuesta constituye una muestra gráfica de la falta de presencia del Estado durante muchos años en algunos barrios de la ciudad, especialmente en los sectores más vulnerables, y deja en evidencia el enorme trabajo que aún resta realizar para recuperar espacios públicos, fortalecer el control y garantizar que estos lugares cumplan la función social para la cual fueron creados.