En esta nota consignada a 7Paginas, el legislador por el departamento Federación apuntó que, según los datos oficiales, muestran con claridad que la subejecución en el organismo vial no es un fenómeno reciente. Por el contrario, desde el año 2009 a la fecha se registra una caída sostenida en la participación del gasto de Vialidad sobre los ingresos provinciales, así como una brecha persistente entre el presupuesto asignado y el efectivamente ejecutado. Incluso, los mayores niveles de subejecución se dieron en distintos períodos de gobierno, muchos de ellos bajo administraciones del mismo signo político que hoy realizan las críticas.
“La discusión no puede darse desde consignas ni oportunismos. Los números muestran que el problema es histórico”, afirmó Dal Molín, quien atribuyó esta situación a una estructura interna deficiente. En ese sentido, señaló la existencia de “una burocracia pesada, procedimientos obsoletos y una verdadera máquina de impedir dentro del organismo”, una realidad que, según recordó, fue advertida en reiteradas oportunidades por ex autoridades de Vialidad Provincial, entre ellos el exdirector Bell.
El senador destacó además una diferencia sustancial entre la actual gestión y las anteriores. Indicó que hoy existe una afectación específica de recursos para Vialidad Provincial y un criterio de responsabilidad fiscal que no se aplicaba en el pasado. “Actualmente, los montos que no llegan a devengarse al 31 de diciembre no se pierden ni regresan a Rentas Generales, sino que quedan como crédito para el ejercicio siguiente. Antes, la subejecución significaba menos recursos para caminos y rutas; hoy eso no ocurre”, explicó.
Por último, Dal Molín remarcó que el gobierno provincial avanza en medidas concretas para atacar el problema de fondo, como la reducción de la burocracia a través de convenios con municipios y comunas, consorcios camineros y esquemas de ejecución descentralizada, buscando mejorar la eficiencia en la ejecución de obras viales.
“El problema de la subejecución existe, pero no empezó ahora. La diferencia es que hoy se lo reconoce, se lo explica con datos y se lo enfrenta con decisiones concretas. Lo demás es relato”, concluyó el legislador.
