Tres amigos santafesinos restauraron durante cinco meses un Renault 6 modelo 1977 para viajar hasta San Pablo y alentar al piloto argentino en la Fórmula 1. Este sábado tuvieron una parada inesperada en el autódromo de Concordia, donde mecánicos del Turismo Nacional les solucionaron un desperfecto en el alternador. Los acompaña un Valiant 4 modelo 1966 como vehículo de apoyo.
Una historia de amistad, pasión por los fierros y una buena dosis de aventura pasó este sábado por Concordia. Claudio Godio, Hernán Bombín y Pablo Cuaío, tres amigos de Esperanza, Santa Fe, emprendieron un viaje de más de 4.500 kilómetros a bordo de un Renault 6 modelo 1977 para llegar a San Pablo, Brasil, y ver a Franco Colapinto en el Gran Premio de Fórmula 1.
El vehículo, al que llaman cariñosamente «la 527» o «la renoleta», fue restaurado íntegramente por sus propietarios durante varios meses. La idea no era simplemente viajar, sino preparar el viejo Renault para que pudiera soportar el recorrido hasta Interlagos y regresar sin inconvenientes.
La travesía tiene además otro protagonista: un Valiant 4 modelo 1966, conducido por Cristian y Julio, quienes se sumaron a último momento para acompañarlos como vehículo de apoyo.
Una idea que nació durante un asado
En diálogo con 7Páginas, Hernán Bombín contó que todo comenzó durante una reunión de amigos en el taller, mientras compartían un asado y conocían la historia de otros aventureros que habían viajado hasta Ushuaia.
«Yo les dije que algún día iba a hacer un viaje así, aventurero, de tres o cuatro días viajando con amigos. Y Claudio me propuso: ¿y si vamos a Brasil a verlo a Franco?», recordó.
A partir de esa ocurrencia comenzaron a buscar un vehículo. No tenían auto y debían conseguir uno que pudieran restaurar por completo. Según relató Hernán, llegaron a mirar alrededor de 30 unidades hasta encontrar el Renault 6 que finalmente eligieron.
El trabajo demandó unos cinco meses e incluyó el desarme completo y la reparación del motor, caja, suspensión, frenos, rodamientos, interior e instalación eléctrica.
«En un momento el auto estaba pelado entero. Lo volvimos a armar con la ayuda de un montón de gente que nos dio una mano. No somos solamente nosotros tres, atrás de esto hay muchos amigos», destacó.
Los sábados se convertían en jornadas de trabajo colectivo, con amigos que se acercaban a colaborar, cebar mates o preparar el asado mientras avanzaba la restauración.
La estética también fue pensada para la ocasión: el Renault luce la bandera argentina en sus puertas, los colores de Alpine y el número 43, en referencia a Franco Colapinto.
Una falla en Concordia y una mano del automovilismo
Antes de emprender el viaje, los santafesinos realizaron distintas pruebas para comprobar el funcionamiento del vehículo y recorrieron aproximadamente 1.300 kilómetros.
Sin embargo, este sábado por la mañana, cuando pasaban por el autódromo de Concordia, donde se disputa una fecha del Turismo Nacional, detectaron que el alternador había dejado de cargar.
La falla los obligó a detenerse e ingresar al circuito, donde encontraron una solución inesperada: mecánicos vinculados a la ACTC repararon el desperfecto y les permitieron continuar con la aventura.
La próxima parada prevista era Chajarí, desde donde seguirían rumbo a Brasil.
Más de 4.500 kilómetros para ver a Colapinto
El recorrido contempla unos 2.100 kilómetros de ida y una distancia similar para el regreso. En total, calculan que recorrerán entre 4.500 y 4.600 kilómetros, incluyendo los desplazamientos que realicen en San Pablo.
La intención es llegar el miércoles a la ciudad brasileña y alojarse en un camping ubicado a unos tres kilómetros del autódromo de Interlagos.
Además, ya tienen sus entradas para la carrera, que consiguieron gracias a la gestión de Juanpi, promotor de Wanderlust Turismo, una empresa de turismo deportivo de Paraná.
«Estaba difícil conseguir entradas, la reventa estaba cara, y nos consiguieron a precio de costo. La verdad que estamos recontra agradecidos», contó Hernán.
El sueño de los amigos no termina en presenciar la carrera. También esperan que Colapinto pueda conocer el Renault 6 y, si se da la oportunidad, que se suba a la histórica unidad que prepararon especialmente para este viaje.
Una aventura hecha a pulmón
Detrás de esta travesía hay también una historia de esfuerzo cotidiano. Hernán y Claudio trabajan en relación de dependencia, mientras que Pablo es camionero y tuvo que organizar sus vacaciones para poder sumarse al viaje.
Por eso, una vez finalizada la competencia del domingo, deberán emprender rápidamente el regreso para reincorporarse a sus obligaciones laborales.
«Esto se hizo todo a pulmón. No somos gente de dinero que puede tomarse todos estos días y después volver y que esté todo bien. Tenemos que volver a laburar», explicó Bombín.
Mientras tanto, el Renault 6 y el Valiant 4 siguen camino a Brasil. La parada en Concordia les agregó una anécdota a una aventura que nació entre amigos, creció en un taller y ahora tiene como destino Interlagos, con un sueño compartido: alentar a Colapinto y, quizás, conseguir que el piloto argentino conozca a la famosa «527
Por Marcelo Gonzalez

