Presentado de manera preliminar en 2017, el plan fue concebido para proteger amplios sectores urbanos vulnerables a las crecientes del río Uruguay. Sin embargo, casi una década después, la iniciativa permanece sin ejecutarse, pese a que los organismos científicos y meteorológicos nacionales advierten sobre un período de mayor riesgo hídrico para la Cuenca del Plata.
La propuesta fue elaborada con la participación de especialistas vinculados al Programa de Investigaciones en Recursos Naturales y Ambiente (PIRNA) de la Universidad de Buenos Aires, el CONICET, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande (CAFESG) y otros organismos técnicos.
El proyecto no contemplaba únicamente la construcción de una defensa costera, sino también un sistema integral para el manejo de las aguas pluviales que quedarían dentro del área protegida mediante estaciones de bombeo, reservorios y obras hidráulicas complementarias.
Según las estimaciones realizadas en ese momento, la denominada Traza III permitiría proteger directamente a 3.936 habitantes ubicados por debajo de la cota 18. Sumados a los aproximadamente 9.000 vecinos ya alcanzados por la Defensa Sur, la ciudad podría contar con cerca de 13.000 personas resguardadas frente a futuras crecientes.
El Niño vuelve a poner el tema sobre la mesa
La actualidad climática volvió a darle vigencia al debate.
Durante julio de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional informó que las condiciones del fenómeno ENOS corresponden a una fase cálida —El Niño— y que existe una probabilidad cercana al 100 por ciento de que continúe durante el trimestre julio-agosto-septiembre.
A su vez, el Centro de Predicción Climática de la NOAA indicó que el fenómeno continúa fortaleciéndose y estimó un 97 por ciento de probabilidades de que persista hasta el inicio de la primavera de 2027.
Frente a este escenario, el Estado nacional ya puso en marcha mecanismos de coordinación y planificación junto a las provincias de la Cuenca del Plata para analizar posibles impactos hidrológicos y fortalecer las acciones preventivas.
El riesgo no depende solamente de la lluvia
Especialistas remarcan que en Concordia el problema no se limita a las precipitaciones locales.
El comportamiento del río Uruguay depende también de las lluvias registradas en toda su cuenca y del manejo hidráulico de la represa de Salto Grande, por lo que el riesgo de inundaciones responde a múltiples variables.
Incluso el propio anteproyecto advertía que ninguna defensa garantiza riesgo cero. Sus autores señalaban que, aun con una cota de coronamiento de 18 metros, era imprescindible mantener planes permanentes de contingencia y evacuación para escenarios extraordinarios.
La prevención también requiere planificación
Uno de los aspectos más destacados del proyecto fue la incorporación del concepto de «riesgo informado», que propone que los vecinos conozcan con anticipación qué puede ocurrir y cómo actuar ante una eventual emergencia.
Entre las medidas recomendadas figuraban:
Actualización permanente del mapa de zonas inundables.
Identificación de viviendas ubicadas en áreas críticas.
Registro de personas mayores y familias con necesidades especiales.
Definición de corredores de evacuación y centros de asistencia.
Sistemas de comunicación directa con los vecinos.
Simulacros periódicos y protocolos de emergencia.
Los especialistas sostienen que una infraestructura de estas características debe complementarse con una adecuada planificación comunitaria, ya que la prevención comienza mucho antes de que el agua llegue a las viviendas.
Una inversión que necesita ser actualizada
El proyecto original estimaba una inversión cercana a los 37,3 millones de dólares y un período de recupero económico aproximado de cuatro años.
No obstante, tras el paso del tiempo, resulta indispensable actualizar el proyecto ejecutivo, recalcular costos, revisar los estudios ambientales, redefinir los sistemas de bombeo y adecuar toda la ingeniería a las condiciones actuales antes de avanzar hacia una eventual licitación.
Una obra que sigue pendiente
Las sucesivas crecientes del río Uruguay volvieron a demostrar la vulnerabilidad de distintos sectores de Concordia y mantienen vigente la discusión sobre la necesidad de avanzar con una política hídrica de largo plazo.
La Defensa Central continúa siendo considerada una de las obras de infraestructura más importantes para reducir el impacto de futuras inundaciones, proteger a miles de vecinos y brindar mayor seguridad a sectores urbanos históricamente afectados por las crecidas.
Mientras los organismos nacionales monitorean el desarrollo del fenómeno El Niño y preparan escenarios para los próximos meses, la ciudad vuelve a enfrentarse al mismo interrogante: cuándo dejará de discutirse el proyecto para comenzar finalmente su ejecución.
Redaccion : Análisis Litoral