Una botella de vino tinto incluida entre los productos adquiridos por un comedor escolar de San José de Feliciano volvió a poner bajo la lupa el sistema de administración y control de los fondos destinados a la alimentación de los estudiantes entrerrianos.
La denuncia fue realizada por la diputada provincial María Elena Romero, quien aseguró que la compra aparece en la rendición de gastos correspondiente a mayo de este año y que existe una factura presentada ante el Estado provincial.
Según explicó la legisladora, la propia Dirección de Comedores dejó asentada una observación en la documentación y solicitó explicaciones respecto de la adquisición.
“¿Cómo puede ser que recursos públicos destinados a alimentar a nuestros chicos se hayan utilizado para comprar una botella de vino?”, cuestionó Romero, al plantear que el episodio excede el monto de la compra y expone una falla en los mecanismos de control.
La diputada señaló que en la factura el valor de la botella asciende a $57.000 y consideró que la discusión no debe centrarse únicamente en el monto, sino en cómo una adquisición de esas características pudo ingresar al circuito de rendición correspondiente a un comedor escolar.
Críticas al sistema de control
Romero aclaró que el episodio no debe utilizarse para poner bajo sospecha a los directivos de las escuelas ni a quienes durante años estuvieron al frente de los comedores.
“Sería profundamente injusto”, sostuvo, al considerar que la situación demuestra fundamentalmente la existencia de “fallas de control que el Estado tenía la obligación de corregir”.
En ese sentido, vinculó el caso con la decisión de avanzar hacia un nuevo sistema de administración de los comedores escolares, con mecanismos de compra centralizada.
Según argumentó, este esquema permitiría establecer previamente qué productos se adquieren, controlar los precios y garantizar que los fondos públicos destinados a la alimentación escolar sean utilizados exclusivamente para ese objetivo.
“No alcanza con poner más dinero”
La legisladora insistió en que el control de los recursos no puede limitarse a detectar irregularidades una vez que las rendiciones llegan a las oficinas estatales.
“El control no puede consistir solamente en descubrir después, cuando llega una rendición, que con el dinero de un comedor se compró una botella de vino”, planteó.
Para Romero, el caso constituye un ejemplo concreto de las razones por las cuales debía modificarse el sistema de administración y control.
“Este caso no es una anécdota. Explica de manera muy concreta por qué había que cambiar. No alcanza con poner más dinero si no podemos garantizar cómo se utiliza cada peso”, afirmó.
Finalmente, la diputada sostuvo que el Estado debe contar con información precisa sobre cada etapa del proceso de alimentación escolar.
“Cuando se trata de alimentar a nuestros gurises, el Estado tiene la obligación de saber qué compra, cuánto paga y qué llega a cada escuela”, expresó, al señalar que ese es uno de los objetivos que persigue el nuevo sistema.
Redaccion de 7Paginas
