Me refiero a ese bastión de patriotismo en el que no sólo se vela por la defensa de la soberanía nacional, sino en donde artistas de corazón noble ensayan con su banda las bellas piezas musicales que luego alegran los actos mas importantes de nuestra vida civil.
Sí señores, es el mismo Regimiento de la escuela de oficios, el que recibe cada 20 de junio a los jovenes de 4to grado que juran lealtad al pabellón nacional y el que alberga a los evacuados cuando las aguas del Rio de los Pájaros llenan nuestros ojos de lágrimas por sus crecidas.
Nadie discute el rol de las organizaciones de derechos humanos en su histórica lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Pero el problema justamente es que ese cartel afirma algo que no es cierto.
Es que si uno se toma el trabajo de leer con detenimiento los antecedentes de las causas judiciales que se invocan, se advierte sin mucho esfuerzo que no está comprobado que los hechos en cuestión hayan tenido lugar en nuestro Regimiento.
Es más, si lo que se busca es averiguar verdaderamente cómo fue la historia, resulta ser que muchos militares que cumplieron sus deberes con la patria en nuestra ciudad se sienten ofendidos de que se mencione de manera tan despectiva su lugar de trabajo.
Es inevitable en este punto traer el recuerdo de las palabras casi textuales de un amigo que apreciaba mucho y hoy nos cuida desde el Cielo: “Nosotros íbamos a pasar ahí con nuestra familia, con mi mujer y con mis hijos. Mira si voy a llevar a mis hijos y a mi mujer a un lugar donde se llevó adelante un centro clandestino de detención”.
Un capítulo aparte merece el uso político que han dado últimamente al tema ciertos dirigentes del partido justicialista. A ellos les pregunto, ¿que opinan de que el general Perón haya sido vicepresidente de facto del gobierno de Farrell?
¿Donde estaba el peronismo cuando en el año 1983 Alfonsin, padre de la Democracia, se perfilaba para ser el primer presidente luego de la dictadura? Me parece que Ítalo Luder era partidario de la autoamnistía mientras en algún sótano avanzaba el pacto militar-sindical.
Tampoco me olvido de la silla que dejaron vacía en la CONADEP o del Turco Menem y sus indultos a los militares que el fiscal Strassera logró condenar en el Juicio a las Juntas. Bueno, capaz con el relato del cartel, el kirchnerismo pretende tapar el curro de Sueños Compartidos de Hebe Bonafini y los hermanitos Schoklender o las condenas por corrupcion a los Urribarri y los Kueider de la vida. Quién sabe…
Para terminar, quiero echar luz sobre otro dato que no es menor. Vivimos en un estado de derecho donde las intervenciones sobre el espacio público requieren su aprobación por medio de los canales institucionales correspondientes, sin importar cuán justa se considere la causa que las motiva.
Ahora bien, el cartel que fue repuesto ayer no cuenta con la debida autorización de la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad ni mucho menos del Concejo Deliberante que integro.
Si una organización, por respetable que sea su reclamo, se cree que puede instalar estructuras permanentes en la vía pública sin respetar los procedimientos respectivos, mañana cualquier individuo o colectivo con una causa más o menos legítima podría reclamar que se le reconozca el mismo derecho.
El precedente que sentaría esta situación no es menor: se convertiría al espacio público en tierra de nadie, de hechos consumados, la ley de la selva donde gana quien llega primero y no se respeta a quien tiene la autoridad legal para resolverlo. Por eso, el cartel bajo esas condiciones debería ser indefectiblemente removido sin mayor discusión.
*Concejal de Concordia
Nota de opinión compartida a la redacción de 7Paginas