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El desgarrador pedido de justicia de una madre de Chajari que denuncia el abuso de su pequeña hija

Nazarena M. reclama que la causa está paralizada desde noviembre. Asegura que la justicia no aceptó como prueba un video donde la menor relata los hechos y que el acusado, integrante de una comunidad religiosa, continúa en libertad.
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Redacción 7Paginas

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Una madre de la ciudad de Chajarí ha roto el silencio a través de un video difundido en redes sociales y enviado a la redacción de 7Paginas, donde describe el calvario que atraviesa junto a su hija desde hace meses. En un relato cargado de dolor e impotencia, Nazarena M. denunció que su pequeña hija —que al momento del hecho tenía tres años y medio— fue víctima de abuso por parte de su ex pareja, un hombre vinculado a una iglesia evangélica ubicada en la zona de la terminal de ómnibus.

La denunciante sostiene que, a pesar de haber acudido a las autoridades en noviembre, la respuesta estatal y judicial ha sido nula, dejando a la niña sin asistencia psicológica y al presunto agresor en total libertad.

La falta de contención y pruebas rechazadas

Uno de los puntos más críticos de la denuncia radica en el rechazo de material probatorio. Según Nazarena, cuenta con un registro fílmico donde la niña describe lo sucedido. «Tengo un video donde ella me cuenta cómo lo hacía y la justicia ni la policía quisieron mirarlo. No les importó», afirma con desesperación.

La madre explica que el proceso se encuentra estancado debido a que la menor no ha podido declarar ante profesionales varones: «Tuve una entrevista con un psicólogo varón y ella no habló. Me dijeron que no estaba preparada, pero es que es muy chiquita, no confía en nadie más que en su círculo íntimo».

Soledad y estigma social

El relato de Nazarena también pone el foco en el entorno social y religioso. Describe con amargura cómo fue cuestionada por integrantes de la congregación a la que pertenecía la pareja.

«Las personas que creía que iban a estar para mí, no estuvieron. Me dijeron que era mi ‘desierto con Dios’. Piensan que es una excusa para separarme, pero nadie está preparado para afrontar estas cosas. La falta de profesionales en esos lugares hace que dejen sola a la víctima», relató.

Secuelas en la salud de la menor

La urgencia del pedido de justicia también se fundamenta en el estado de salud de la pequeña. La madre asegura que la niña padece traumas severos y conductas que no puede manejar, como regresiones en el control de esfínteres, producto del impacto emocional de lo vivido.

«Elegí tragarme el dolor porque sentía que nadie me iba a creer, pero estoy cansada de que nadie haga nada. Mi hija tiene traumas y estoy desesperada», concluyó Nazarena, quien exige que la justicia de Chajarí actúe de manera inmediata para proteger a la menor y avanzar en la investigación.