La preocupación y la indignación de un grupo de padres volvieron a hacerse visibles este martes frente a la Escuela Vélez Sarsfield de Concordia, donde continúa el reclamo por un presunto caso de abuso que involucra a menores de edad. Las familias aseguran que, pese a los anuncios de las autoridades educativas, todavía no se concretaron las medidas de prevención que consideran necesarias para garantizar la seguridad de sus hijos.
En diálogo con un cronista de 7Páginas, los padres denunciaron que durante una reunión mantenida el lunes con la directora del establecimiento no obtuvieron respuestas satisfactorias y que, ante sus planteos, la directiva les habría contestado que, si estaban disconformes, cambiaran a sus hijos de escuela.
“Si algo les molesta, manden a sus hijos a otras escuelas”, afirmaron que les dijo la directora. Según indicaron, cuentan con una grabación de ese intercambio.
El episodio profundizó el malestar de las familias, que este martes regresaron a la puerta de la institución para reclamar que las autoridades educativas los reciban y les informen oficialmente qué medidas se adoptarán.
Una reunión puertas adentro y padres que esperan respuestas
Mientras los padres permanecían en el exterior del establecimiento, en el interior se desarrollaba una reunión en la que participaban el director departamental de Escuelas, la supervisora, la directora y la madre del niño que habría sido víctima del presunto abuso.
Las familias que se concentraron en el lugar explicaron que su presencia también busca acompañar a la madre del menor y evitar que tenga que atravesar sola una situación que consideran especialmente delicada.
“Estamos acompañando a la mamá y reclamando para que nos den una respuesta concreta que todavía no hemos recibido”, manifestaron.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a las declaraciones oficiales sobre la supuesta implementación de cambios en los recreos y en el uso de los baños. Según los padres, esas medidas no se habrían llevado a la práctica.
“Se está desinformando que ya se activaron las medidas que dijo el director departamental y es mentira. Los recreos siguen igual y la falta de seguridad en los baños también. La directora no nos da respuesta”, sostuvo una de las personas que participó de la manifestación.
Las familias reclamaron que se informe por escrito cuáles son las disposiciones vigentes y cómo se garantizará su cumplimiento.
Baños separados, cambios en los recreos y mayor vigilancia
Entre las medidas que exigen, los padres mencionaron la separación de los baños según las edades de los alumnos, la reorganización de los horarios de recreo y un mayor acompañamiento y vigilancia dentro de la escuela.
“Está bien la instancia de diálogo, pero ya creo que es momento de implementar, de ejecutar”, expresó una de las madres, quien insistió en que las respuestas no pueden quedar solamente en anuncios.
Según relataron, la preocupación por los episodios de convivencia dentro de la institución se arrastraría desde principios de año y, a su entender, la situación se agravó hasta llegar al presunto caso de abuso que motivó las actuales manifestaciones.
“¿Qué más están esperando que pase? ¿Que vuelva a pasar?”, cuestionaron.
Los padres también expresaron su inquietud porque, según señalaron, dos de los tres menores denunciados continuarían asistiendo a clases. En ese contexto, plantearon que se evalúen alternativas educativas para los involucrados mientras se esclarecen los hechos y se adoptan medidas de protección.
Se trata de un reclamo de las familias y no de una determinación oficial comunicada por las autoridades educativas.
La preocupación también alcanza a los chicos
Otro de los puntos que genera malestar es la manera en que, según los padres, se está comunicando la situación a los alumnos. Algunas familias sostienen que los chicos no reciben información clara sobre lo que ocurre y que eso genera confusión, temor y conversaciones difíciles de manejar en sus hogares.
“Uno les da información, les pide que no vayan solos al baño y que traten de estar acompañados. Todo es una preocupación. No te quedás tranquila”, relató una madre.
También cuestionaron que, según su percepción, no existiría un acompañamiento suficiente para los estudiantes en general.
Las familias consideran que la escuela debería establecer pautas claras de comunicación y contención, evitando que los menores queden expuestos a versiones contradictorias sobre lo ocurrido.
“Los chicos entran a la escuela y no saben lo que pasa, por qué hay este movimiento, por qué hoy estamos acá”, expresó otra de las personas que dialogó con este medio.
Piden una reunión con todos los padres y respuestas por escrito
Los manifestantes aseguraron que presentaron un escrito firmado por las familias y que esperan recibir una respuesta formal de las autoridades. Además, solicitaron una reunión informativa abierta a los padres de todos los turnos, al considerar que no todas las familias estarían al tanto de la situación.
“Las palabras se las lleva el viento. Así como nosotros estamos presentando el escrito que tenemos ahora, queremos lo mismo nosotros: que nos den un escrito y una reunión informativa a todos los padres”, reclamaron.
También señalaron que, de acuerdo con lo que les transmitieron, algunos encuentros informativos se habrían realizado con grupos reducidos de familias, mientras que otros padres, especialmente del turno tarde, no estarían suficientemente informados.
El objetivo de la protesta, remarcaron, no es solamente obtener explicaciones sobre lo sucedido, sino conocer qué acciones concretas se llevarán adelante para prevenir nuevos episodios y brindar tranquilidad a la comunidad educativa.
Un conflicto que exige respuestas concretas
La manifestación de este martes volvió a poner en el centro de la escena la necesidad de respuestas institucionales ante una situación que involucra a menores y genera preocupación entre las familias.
Los padres esperan ser recibidos por las autoridades departamentales y que los anuncios se traduzcan en medidas verificables, con información clara para toda la comunidad educativa.
Mientras continúa el reclamo, el caso plantea un desafío para las autoridades escolares y educativas: garantizar la protección de los niños, brindar acompañamiento a las familias involucradas y resguardar la identidad y los derechos de todos los menores, mientras las actuaciones correspondientes avanzan para esclarecer lo sucedido.
Redaccion de 7Paginas
