Cuando las ilusiones parecían marchitarse y muchos consideraban que el sueño mundialista llegaba a su fin, la Selección Argentina volvió a demostrar su mística. Con una remontada histórica e infartante, el combinado nacional dio vuelta el marcador para sellar un épico 3 a 2 frente a Egipto, desatando una ola de euforia contenida que transformó por completo las calles de Concordia.
El pitazo final funcionó como un resorte para el desahogo colectivo. De inmediato, los vecinos de Concordia salieron a las calles para transformar la angustia del partido en una fiesta total. Según lo registrado por 7Paginas, el epicentro de la celebración fue, una vez más, la emblemática Plaza 25 de Mayo, que quedó completamente copada por una multitud vestida de celeste y blanco.
El centro de la ciudad se convirtió en una hermosa locura. Las avenidas principales se vieron invadidas por la clásica caravana de autos, camionetas y motos que hacían sonar sus bocinas sin cesar. El tránsito se detuvo por completo ante el río de gente que buscaba confluir en la plaza principal, mientras que otra gran parte de los festejos se trasladó hacia la zona de la Costanera, donde la euforia continuó hasta altas horas.
Un festejo sin fronteras
La victoria revivió el recuerdo de lo sufrido en el partido anterior contra Cabo Verde, consolidando este torneo como una verdadera prueba para el corazón de los hinchas. Sin embargo, el sufrimiento previo le dio un gusto aún más especial a la victoria: en las esquinas céntricas se multiplicaron las postales de abrazos interminables entre personas que ni siquiera se conocían, unidas únicamente por la pasión y el alivio de la clasificación.
De esta manera lass principales arterias comerciales de Concordia permanecieron interrumpidas por los festejos espontáneos de un pueblo que se volcó masivamente a las calles para celebrar el carácter y la garra del seleccionado nacional.
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Redaccion de 7Paginas

