El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, defendió la transformación del sistema alimentario escolar que lleva adelante su gestión y aseguró que la reciente resolución de la Justicia permitirá continuar con el proceso, incorporando las condiciones establecidas por los tribunales.
En una columna titulada “Cambiar para alimentar mejor”, el mandatario sostuvo que durante años la provincia destinó recursos a la alimentación escolar sin contar con herramientas suficientes para conocer con precisión qué recibía cada alumno, bajo qué estándares nutricionales y cuál era el recorrido de los fondos públicos.
“Cuando se trata de la alimentación de nuestros chicos, la responsabilidad del Estado no termina en asignar recursos. También implica garantizar la calidad de la prestación, establecer criterios comunes y poder controlar sus resultados”, afirmó.
“No estamos para defender una galletita”
Frigerio remarcó que el fallo judicial no impide al Gobierno provincial avanzar con la transformación del sistema ni cuestiona la facultad del Poder Ejecutivo para organizar el programa, establecer mecanismos de adquisición, definir productos y menúes y disponer controles.
Al mismo tiempo, señaló que la Justicia estableció que los productos alcanzados por el etiquetado frontal no pueden formar parte de la prestación.
“Una cosa es revisar o reemplazar un producto y otra muy distinta es frenar una transformación de todo el sistema”, planteó.
En ese sentido, fue contundente al afirmar: “No estamos acá para defender una galletita, una marca o una empresa. Estamos para defender a nuestros chicos y una política pública que creemos que puede mejorar sustancialmente la alimentación escolar en Entre Ríos”.
El gobernador aseguró además que cualquier producto que deba ser reemplazado o reformulado será modificado y que las disposiciones de la Justicia serán cumplidas.
Un sistema mixto
Frigerio explicó que la reforma parte de una situación que encontró su administración al asumir: un sistema fuertemente descentralizado, mediante el cual la provincia transfería recursos y cada establecimiento decidía qué comprar, dónde hacerlo y cómo administrar esos fondos.
Según el mandatario, ese esquema permitía adquirir alimentos en comercios cercanos a las escuelas, pero presentaba dificultades para garantizar un estándar nutricional común y una trazabilidad completa de los recursos.
“No alcanza con saber cuánto dinero invertimos; tenemos que poder saber qué recibe cada alumno a cambio de esa inversión”, sostuvo.
Por ello, la Provincia diseñó un sistema mixto. Los desayunos y meriendas tendrán una organización provincial centralizada, mientras que los almuerzos continuarán bajo administración de las escuelas.
La centralización de desayunos y meriendas permitirá, según explicó Frigerio, establecer estándares nutricionales comunes y realizar un seguimiento de todo el circuito: qué se compra, cuánto se compra, cuánto se paga, dónde se entrega y quién lo recibe.
En cambio, los establecimientos continuarán adquiriendo los alimentos necesarios para preparar los almuerzos, manteniendo la posibilidad de trabajar con proveedores locales como almacenes, supermercados, carnicerías, verdulerías y panaderías.
La fruta continuará en los almuerzos
Uno de los puntos que el gobernador buscó aclarar está relacionado con la provisión de frutas.
Frigerio aseguró que la fruta continuará formando parte de los almuerzos y que la centralización de desayunos y meriendas no modifica esa prestación.
“La fruta nunca formó parte del desayuno y esta transformación no la elimina de la alimentación de los chicos”, remarcó.
La idea, explicó, es centralizar aquellas prestaciones donde la escala provincial permita mejorar estándares y controles, mientras se mantiene la compra local en aquellos segmentos donde la cercanía y los productos frescos resultan relevantes.
“El código postal no puede determinar la calidad de la alimentación”
Otro de los argumentos centrales del gobernador fue la búsqueda de mayor igualdad entre los alumnos entrerrianos.
“El código postal de un alumno no puede determinar la calidad de la alimentación que recibe”, afirmó.
En esa línea, consideró que no debería existir un desayuno diferente dependiendo de la escuela o de la localidad en la que estudie cada niño.
“Si hablamos de una política alimentaria provincial, tenemos que ser capaces de garantizar un piso común para todos”, agregó.
De acuerdo con lo expresado por Frigerio, la transformación apunta a convertir la alimentación escolar en una política provincial con estándares comunes, sin eliminar la participación de proveedores y comercios locales en los almuerzos.
Compras y trabajo entrerriano
El gobernador también rechazó que la centralización de una parte del sistema implique dejar de lado a los proveedores de Entre Ríos.
Según detalló, el nuevo esquema generará 60 puestos de trabajo directos, mientras que la logística estará a cargo de empresas entrerrianas.
Además, productos como la leche y la harina serán adquiridos a empresas de la provincia.
“Centralizamos aquello que necesita escala, estándares y trazabilidad. Mantenemos descentralizado aquello donde la proximidad y la compra local agregan valor”, explicó.
“Queremos un sistema que pueda ser controlado”
Frigerio reconoció que una transformación de esta magnitud puede generar discusiones, intereses afectados y resistencias, pero consideró que el sistema debe permanecer abierto al control de la Justicia y de los organismos correspondientes.
“No queremos un sistema que no pueda ser cuestionado. Queremos un sistema que pueda ser controlado, evaluado y mejorado”, sostuvo.
En ese sentido, afirmó que las observaciones que surjan de las intervenciones judiciales serán tenidas en cuenta para perfeccionar el programa.
Para el mandatario, la transparencia no consiste solamente en informar cuánto dinero gasta el Estado, sino en poder reconstruir el recorrido de cada peso público: “qué compramos, cuánto pagamos, quién lo entregó, dónde llegó y quién lo recibió”.
“Pasar de financiar compras a garantizar alimentación”
En el cierre de su columna, Frigerio resumió el objetivo de la reforma en un cambio de enfoque.
“Durante demasiado tiempo discutimos la alimentación escolar fundamentalmente en términos de cuánto dinero transfería el Estado. Queremos empezar a discutir algo más importante: qué reciben nuestros chicos por ese dinero”, planteó.
Y concluyó: “Ese es el cambio de fondo. Pasar de financiar compras a garantizar alimentación. De cientos de decisiones aisladas a estándares comunes. De controles fragmentados a trazabilidad. De saber cuánto gastamos a poder explicar qué recibe cada chico por cada peso que invierten los entrerrianos”.
El gobernador aseguró finalmente que su gestión respetará la decisión judicial, incorporará las observaciones que permitan mejorar el sistema y mantendrá el objetivo de avanzar con una transformación que, según sostuvo, busca mejorar la alimentación de los estudiantes de toda la provincia.
Redaccion de 7Paginas