La reunión se realizará el viernes 17 de julio, a las 19:00 horas, en su domicilio ubicado en Las Camelias Nº 971, con el objetivo de generar un espacio de escucha, contención e intercambio de experiencias.
La iniciativa surge a partir de una profunda reflexión sobre una problemática que especialistas consideran un desafío de salud pública y social.
El suicidio, un fenómeno multicausal
De acuerdo con el asesor regional de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Matías Irarrázaval, el suicidio «es un fenómeno multicausal y, en ese sentido, es un problema tanto de salud como un problema social».
Entre los factores con mayor evidencia científica se encuentra la dificultad para acceder a tratamientos de salud mental. Según datos de la OPS, solo dos de cada diez personas que padecen un problema de salud mental reciben atención adecuada, situación que incrementa el riesgo de agravamiento de distintos trastornos.
Los especialistas explican que el suicidio suele estar asociado a cuadros de depresión, consumo problemático de sustancias, trastornos de personalidad, trastornos del estado de ánimo y otras enfermedades mentales.
También influyen factores sociales como el aislamiento, la precariedad económica, la discriminación, el impacto que dejó la pandemia de COVID-19 y la falta de acceso a servicios de salud mental, especialmente entre los jóvenes.
La prevención es una tarea de toda la sociedad
Los expertos coinciden en que prevenir el suicidio requiere mucho más que la intervención del sistema sanitario.
«La prevención exige una respuesta multisectorial», sostiene Irarrázaval, quien remarca que además de la atención clínica es necesario actuar sobre factores sociales como la pobreza, el aislamiento, la discriminación, el acceso a medios letales y la forma en que la sociedad aborda este tema.
En la misma línea, el psiquiatra Demián Rodante, vicepresidente del Capítulo de Suicidología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), afirma que muchas veces el primer sostén proviene del entorno.
«Muchas veces la sociedad salva más vidas que el profesional en el consultorio», señala el especialista, quien considera fundamental que familiares, docentes, amigos y compañeros aprendan a reconocer señales de alarma y a mantener conversaciones de acompañamiento con quienes atraviesan situaciones de profundo sufrimiento.
Asimismo, propone incorporar programas de educación emocional y prevención del suicidio en las escuelas como una herramienta para toda la vida.
Un llamado al encuentro y al acompañamiento
En ese contexto, Margarita Zerda expresó su deseo de abrir un espacio donde las personas puedan compartir sus vivencias vinculadas a las adicciones, los intentos de suicidio y los procesos de recuperación.
«Estoy dispuesta, con quienes quieran, a reunirnos para comenzar a hablar de nuestras experiencias de adicciones y nuestros intentos de suicidio», manifestó al convocar a la comunidad a participar del encuentro.
La propuesta busca promover la escucha, el apoyo mutuo y la concientización sobre una problemática que, según coinciden los especialistas, puede prevenirse cuando existen redes de acompañamiento, acceso a la atención profesional y una sociedad comprometida con la salud mental.
Si vos o alguien que conocés está atravesando una crisis emocional o tiene pensamientos de hacerse daño, es importante buscar ayuda de inmediato. Podés comunicarte con los servicios de emergencia de tu localidad, acudir al centro de salud más cercano o hablar con una persona de confianza para recibir acompañamiento.
Redaccion de 7Paginas