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“La causa puede prescribir, pero a mí no me van a callar”: el desgarrador relato de una joven de Concordia tras la prescripción de una causa por abuso

Camila Cabrera denunció en 2023 a un tío G.A Cabrera por presuntos abusos sexuales que, según su relato, comenzaron cuando tenía 8 años. Tras conocer la decisión judicial vinculada con la prescripción de la acción penal, aseguró a 7Páginas que continuará reclamando ante las instancias superiores. “Me callaron durante muchos años y el paso del tiempo jugó en mi contra”, sostuvo.
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Redacción 7Paginas

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Una joven mujer de Concordia, Camila Cabrera, atraviesa uno de los momentos más difíciles desde que decidió denunciar los abusos sexuales que, según su testimonio, sufrió durante su infancia. La causa judicial que inició en 2023 llegó a una instancia en la que, de acuerdo con lo expresado por la denunciante, la acción penal fue declarada prescripta, impidiendo que el proceso avance hacia una condena.

En diálogo con 7Páginas, Cabrera manifestó su profundo dolor por la resolución y adelantó que continuará recurriendo a las instancias judiciales que correspondan.

“Hoy es uno de los días más tristes de mi vida. Hoy perdí la batalla contra la Justicia”, expresó, aunque dejó en claro que no considera terminada su lucha.

La joven señaló que su denuncia fue realizada en 2023, cuando logró reunir la fuerza necesaria para contar lo que, según asegura, había permanecido en silencio durante aproximadamente dos décadas.

“Me animé a denunciarlo y desde ahí arrancó mi calvario, aún más de todo el daño que ya venía sufriendo desde los 8 años”, relató.

Veinte años de silencio

Uno de los aspectos más conmovedores del testimonio de la víctima es el tiempo que transcurrió entre los hechos que denuncia y el momento en que decidió hablar.

Según su relato, los abusos habrían comenzado cuando tenía 8 años y se habrían extendido durante varios años de su infancia.

La joven explicó que durante mucho tiempo no pudo hablar de lo ocurrido y que recién dos décadas después pudo poner en palabras aquello que, según sostiene, había permanecido oculto.

“No sé por qué callé 20 años”, escribió. Entre las razones posibles mencionó el miedo, la familia, la falta de dimensión sobre lo que estaba ocurriendo cuando era una niña y mecanismos de silenciamiento y supresión de recuerdos.

También recordó situaciones que, según su relato, ocurrieron durante su niñez y que posteriormente interpretó como señales del abuso que denuncia.

“Hoy habla esa Camila que se calló 20 años”, sostuvo.

La denuncia y el proceso judicial

Cabrera indicó que desde marzo de 2023 atravesó distintas instancias judiciales, entre ellas pericias y procedimientos vinculados con la investigación.

En su relato, destacó el acompañamiento de su abogada y del fiscal que intervino en la causa, a quienes agradeció por haber sostenido el reclamo.

Sin embargo, explicó que el transcurso del tiempo terminó siendo determinante para el proceso judicial.

La prescripción de la acción penal implica que, una vez cumplido el plazo establecido legalmente para perseguir determinados hechos, el Estado pierde la posibilidad de continuar la persecución penal en esas condiciones. No equivale, por sí misma, a una declaración judicial de que los hechos denunciados ocurrieron ni tampoco a una absolución por el fondo de la acusación.

Este punto resulta central para comprender el reclamo de la joven, quien interpreta la prescripción como una consecuencia directa del tiempo durante el cual permaneció en silencio.

“Me mantuvieron callada 20 años”, sostuvo Cabrera al cuestionar que el paso del tiempo haya terminado siendo un factor determinante en el proceso.

 

La joven asegura que durante el trámite judicial se incorporaron elementos probatorios que, desde su perspectiva, respaldan su denuncia. No obstante, la situación procesal derivó en la imposibilidad de continuar con la acción penal debido a la prescripción.

Por ese motivo, anunció que llevará su reclamo ante el Superior Tribunal de Justicia, buscando que se revisen las decisiones adoptadas en el marco del expediente, según corresponda legalmente.

En su extenso testimonio, Cabrera también denunció haber sufrido, durante estos años, situaciones de hostigamiento por parte de integrantes de su entorno familiar.

Aseguró que fue descalificada y que se intentó poner en duda su credibilidad. También afirmó que se realizaron publicaciones y comentarios que involucraron a sus hijas, su esposo, su actividad laboral y sus títulos profesionales.

Según su relato, esas situaciones agravaron el impacto emocional que ya estaba atravesando como consecuencia del proceso judicial.

“No voy a seguir dejando que ensucien mi nombre”, afirmó.

La joven remarcó que cuenta con el acompañamiento de sus padres, su hermano y el padre de sus hijas, a quienes agradeció por haberla acompañado durante este proceso.

“Ya no voy a pedir perdón por hablar”

Uno de los pasajes más fuertes de su testimonio está relacionado con la decisión de dejar atrás la culpa y la vergüenza que, según explicó, cargó durante años.

Cabrera manifestó que hoy tiene dos hijas y que una de las razones que la impulsaron a hablar fue la necesidad de sanar para poder continuar adelante.

“Hoy tomé conciencia de lo que me hizo”, expresó.

Y agregó: “Ya no pienso pedir más perdón por hablar, por contar, por mi proceso, por mis tiempos, ni sentir más vergüenza por algo que yo no hice”.

Un reclamo que continuará en la Justicia

Más allá del impacto de la resolución sobre la causa, Cabrera aseguró que no piensa abandonar su reclamo.

Agradeció públicamente al fiscal que intervino en el expediente y adelantó que continuará recurriendo a las instancias que considere correspondientes.

“La causa puede prescribir, pero a mí no me van a callar más”, sostuvo.

Su historia vuelve a poner en debate una de las cuestiones más complejas vinculadas con los abusos sexuales sufridos durante la infancia: el tiempo que puede transcurrir hasta que una víctima logra hablar y las consecuencias que ese silencio puede tener posteriormente en el ámbito judicial.

Mientras el proceso continúa en las instancias que correspondan, Camila Cabrera asegura que su objetivo ya no es permanecer en silencio. Después de dos décadas, decidió contar su historia públicamente y sostener su reclamo de justicia.