La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos dejó de ser un conflicto focalizado y adquirió alcance nacional. El proceso de reestructuración que lleva adelante la mayor empresa avícola del país ya afecta plantas ubicadas en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba, con suspensiones de personal, reducción de la actividad, cierres temporales, conflictos laborales y dificultades financieras.
Sin embargo, desde distintos sectores remarcan que la situación responde exclusivamente a la realidad de la compañía y no refleja el presente de la avicultura argentina, que actualmente atraviesa uno de sus mejores momentos, con incremento de la producción, crecimiento de las exportaciones y una demanda sostenida.
Cinco plantas afectadas
Actualmente, el proceso de reorganización impacta sobre distintas unidades productivas del grupo.
En Pilar (Buenos Aires), la planta Pinazo suspendió durante todo agosto a la totalidad de su personal, cuyos trabajadores percibirán el 65 por ciento de sus salarios, mientras continúan registrándose atrasos en el pago de haberes y aguinaldos.
En Esteban Echeverría, la planta Wade II (CEISA – ex Cresta Roja) afronta paralizaciones por conflictos salariales, bloqueos y demoras en los pagos.
En tanto, la planta Wade I, ubicada en Ezeiza, funciona con una marcada reducción de actividad como parte del proceso de reorganización empresarial.
En Entre Ríos, la planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, permanece cerrada desde fines de mayo, afectando a cientos de trabajadores de la región.
La situación también alcanza a la planta AVEX, en Río Cuarto (Córdoba), donde la empresa decidió extender por otros 15 días el cierre que inicialmente había sido anunciado como una parada técnica de dos semanas. De esta manera, el establecimiento permanecerá sin actividad durante un mes completo, afectando a unos 350 empleados.
Una expansión que terminó en crisis
Durante los últimos años, Granja Tres Arroyos impulsó un fuerte proceso de expansión mediante la incorporación de nuevas plantas industriales, entre ellas las ex Cresta Roja (Wade) y AVEX, consolidándose como la principal procesadora de pollos del país.
Esa estrategia permitió alcanzar una capacidad de faena cercana a las 760.000 aves diarias y emplear a aproximadamente 7.000 trabajadores, aunque también implicó asumir una estructura industrial y financiera mucho más compleja.
Con el tiempo comenzaron a surgir problemas de liquidez, dificultades financieras y la necesidad de avanzar en una profunda reorganización empresarial.
Actualmente la compañía negocia con sus acreedores una reestructuración de deuda de 350,9 millones de dólares, asesorada por la banca de inversión VALO. El plan contempla quitas de hasta el 75 por ciento del capital adeudado, plazos de pago de hasta siete años y la venta de activos considerados no estratégicos.
El impacto de la influenza aviar
Entre los factores que agravaron la situación aparece el fuerte impacto de los brotes de influenza aviar registrados desde 2023.
La pérdida temporal de mercados clave como la Unión Europea y China provocó una caída estimada de 160 millones de dólares para el sector exportador. Posteriormente, nuevos focos detectados durante 2025 y principios de 2026 prolongaron las restricciones comerciales.
Recién el pasado 28 de julio la Comisión Europea autorizó nuevamente el ingreso de carne aviar argentina a partir del 17 de agosto, luego de reconocer la recuperación del estatus sanitario del país.
No obstante, para Granja Tres Arroyos esa reapertura llega en medio de un delicado escenario financiero.
El sector avícola mantiene buenas perspectivas
A pesar de la crisis que atraviesa la empresa, especialistas remarcan que el resto de la cadena avícola continúa mostrando indicadores positivos.
La producción nacional mantiene buenos niveles de actividad, las exportaciones continúan creciendo y la demanda interna permanece sostenida, por lo que la problemática se circunscribe a la situación particular de Granja Tres Arroyos y a su proceso de reestructuración.
Mientras tanto, la empresa busca recuperar gradualmente su capacidad operativa. El plan interno proyecta que en aproximadamente nueve meses la faena pueda superar nuevamente las 400.000 aves diarias, aunque el futuro inmediato dependerá del avance de la negociación con acreedores y de la evolución del proceso de reorganización.
Con información de Infobae
Redaccion de 7Paginas