Acompañado por familiares, amigos, sacerdotes, diáconos, religiosas y fieles de distintas comunidades de la diócesis, Nahuel dio un nuevo paso en su camino vocacional, respondiendo con generosidad al llamado de Dios al servicio de la Iglesia.
El ministerio diaconal está especialmente orientado al servicio de la Palabra, la Liturgia y la Caridad, siendo un signo concreto de Cristo servidor en medio del pueblo de Dios.
La comunidad diocesana agradece al Señor por el don de esta vocación y encomienda a Nahuel Blanco para que, guiado por el Espíritu Santo y sostenido por la oración de los fieles, viva con alegría y fidelidad su misión al servicio de la Iglesia y de los más necesitados.
Por Exequiel Bond
