En un extenso descargo enviado a la Misiva CAI, Stumpf rechazó las acusaciones y sostuvo que la situación se encuentra en pleno proceso judicial, desmintiendo que exista una orden firme de restitución del menor. “La resolución está apelada y actualmente siendo revisada por la Cámara de Apelaciones, con efecto suspensivo”, afirmó.
En ese sentido, explicó que la decisión de trasladarse a Misiones no fue arbitraria ni clandestina. “Jamás sustraje a mi hijo, jamás lo oculté. Él mantiene contacto diario con su padre mediante videollamadas”, aseguró.
La mujer indicó que su hijo ya se encuentra plenamente integrado en Eldorado, donde asiste a la escuela, desarrolla actividades deportivas y cuenta con contención familiar. “Tiene su rutina, sus amigos, hace básquet y está feliz. Arrancarlo de ese entorno en pleno ciclo lectivo sería perjudicial para él”, sostuvo.
Además, relató las dificultades económicas y personales que atravesaba en Concordia, señalando que se encontraba sin estabilidad laboral ni red de contención, lo que la llevó a regresar a su ciudad de origen para poder sostener la crianza. “Estaba sola, sin trabajo formal y con enormes dificultades. Volver con mi familia fue una decisión para poder darle a mi hijo una vida digna”, expresó.
Stumpf también cuestionó el rol del padre del menor en la crianza, afirmando que durante años tuvo una participación limitada y que debió afrontar en soledad la mayoría de las responsabilidades. En ese marco, consideró “injusto” el tratamiento mediático del caso y denunció la difusión de versiones “parciales y malintencionadas”.
“Lo que más me duele es la exposición pública de mi hijo, cómo se lo convierte en noticia y se intenta dañar mi imagen como madre”, manifestó.
Finalmente, remarcó que no pesa sobre ella ninguna condena ni causa penal, y advirtió que tomará acciones legales ante la difusión de acusaciones falsas. “Las diferencias deben resolverse en la Justicia, no mediante campañas de desprestigio”, concluyó.
El caso continúa en instancia judicial y pone nuevamente en debate la complejidad de los conflictos familiares, donde el interés superior del niño debe ser el eje central de toda resolución.
Fuente:La Misiva CAI-7Paginas