La decisión del gobierno municipal de avanzar con la privatización de la organización de nuestra querida Maratón de Reyes me genera una profunda tristeza y preocupación.
Pero también me obliga a preguntarme: ¿dónde queda la historia? ¿Dónde queda el esfuerzo de tantos dirigentes, deportistas, comerciantes y vecinos que durante décadas trabajaron para convertir esta competencia en uno de los acontecimientos deportivos más importantes de nuestra ciudad?
¿Dónde queda el legado de su creador, Juan Diego López, y de hombres como Julio Rodríguez, Horacio Cresto, César Cristaldo, Moncho Navone, Diego Fornes , Pablo Telayna, Marcelo Flores, Amadeo Cresto, Marcelo Benítez y tantos otros que, junto a quien escribe estas líneas, dedicaron años de sus vidas para hacer grande nuestra Maratón de Reyes?
No quiero olvidarme de aquellos jóvenes de la Agrupación Atlética Plaza España, institución a la que tuve el orgullo de pertenecer, que trabajaban incansablemente, muchas veces sin más recursos que sus propias manos, su voluntad y el amor por el atletismo.
Durante muchos años, esta maratón se hizo a pulmón. Con la colaboración del vecino, del comerciante que aportaba lo que podía, del empresario que acompañaba, de los dirigentes que dedicaban horas de su tiempo y de cientos de personas que entendían que estaban construyendo algo que trascendía cualquier gestión municipal.
Así fue creciendo. Así fue ganándose un lugar en el corazón de los concordienses. Así logró que miles de atletas de distintos puntos del país y del exterior conocieran nuestra ciudad.
Y así se convirtió en algo que no se puede comprar ni vender: un verdadero patrimonio deportivo y social de Concordia.
Tal vez quienes hoy toman estas decisiones desconozcan esa historia. Tal vez nunca hayan vivido lo que significa trabajar comunitariamente, organizar una competencia con recursos escasos o sentir la emoción de ver a miles de personas acompañando a los corredores.
Porque la Maratón de Reyes tiene algo que la hace única: su gente.
Esos diez kilómetros en los que los vecinos salen a las veredas, aplauden, alientan, ofrecen agua y acompañan a cada corredor, desde el primero hasta el último.
Eso no lo organiza ninguna empresa. Eso no se consigue con una licitación. Eso nace del sentimiento de pertenencia de un pueblo que hizo suya esta competencia.
Señor intendente Francisco Azcué, la Maratón de Reyes no nació en una oficina municipal ni es propiedad de un gobierno de turno. Es el resultado del esfuerzo colectivo de generaciones de concordienses.
Y quienes hoy tienen la responsabilidad de gobernar deberían comprender que administrar una ciudad también significa respetar, cuidar y fortalecer aquello que otros construyeron.
No se trata de estar en contra de la participación del sector privado. Los comerciantes y empresarios siempre fueron parte fundamental de esta historia. Se trata de no confundir el acompañamiento privado con entregar la organización de una competencia que tiene profundas raíces comunitarias.
La Maratón de Reyes puede crecer, modernizarse y mejorar su organización sin perder su identidad ni el protagonismo de las instituciones y las personas que la hicieron grande.
Pero esta decisión no es un hecho aislado. Se suma a una situación que, como deportista y exsecretario de Deportes, me preocupa profundamente.
Señor intendente, ¿qué está haciendo su gestión con el deporte de Concordia?
Desde el comienzo de su gobierno vengo observando con tristeza el deterioro de programas, servicios e infraestructura deportiva que costaron años de trabajo, planificación e inversión.
Durante nuestra gestión remodelamos completamente el gimnasio municipal, incorporando un piso deportivo que hoy presenta roturas. Pusimos en funcionamiento una Clínica del Deportista con distintas especialidades médicas para acompañar la salud de quienes practicaban deporte. Hoy recibimos reclamos por la reducción de sus prestaciones y el cobro de servicios.
¿Sabe usted lo que significaba para una familia humilde poder llevar a su hijo a realizarse un control médico antes de comenzar una actividad deportiva?
¿Sabe lo que representaba para un joven deportista contar con atención profesional sin que la situación económica de su familia fuera un impedimento?
Nuestra Liga Social de Fútbol llegó a albergar a 5.000 chicos durante todo el año. Pero no se trataba solamente de jugar al fútbol.
Los chicos recibían controles médicos, indumentaria, participaban de actividades educativas y paseos turísticos. Había profesores, acompañamiento y una estructura pensada para que el deporte fuera una verdadera herramienta de inclusión social.
Detrás de cada uno de esos chicos había una familia. Y detrás de cada familia, una oportunidad de construir una sociedad mejor.
Teníamos un programa deportivo social con más de 70 profesores trabajando en los barrios. Los clubes contaban con acompañamiento técnico y profesores que planificaban las actividades de sus categorías infantiles y competitivas.
Los recreativos de verano funcionaban desde diciembre hasta febrero, con colectivos que recorrían los barrios para que miles de chicos pudieran disfrutar de actividades deportivas y recreativas.
Hoy, cuando los vecinos preguntan por muchas de esas actividades, la respuesta que reciben es que no hay presupuesto.
¿Dónde quedó aquella política deportiva que llegaba a los barrios, que acompañaba a las familias y que entendía que el deporte era mucho más que una competencia?
Durante nuestra gestión acompañamos a instituciones deportivas en la organización de torneos locales, provinciales, nacionales e internacionales. Facilitamos combis y colectivos para que nuestros deportistas pudieran viajar a competir.
Todos los atletas de Concordia que debían competir en el exterior recibían un aporte económico para ayudarlos a afrontar los gastos y poder representar a nuestra ciudad.
Sabíamos lo que significaba para un deportista alcanzar una competencia internacional. Conocíamos el sacrificio de sus entrenamientos, el esfuerzo de sus familias y los años de preparación que había detrás de cada oportunidad.
Por eso entendíamos que el Estado municipal tenía que estar presente y acompañarlos.
Hoy vemos con tristeza a deportistas que deben recurrir a los medios de comunicación, vender rifas, pizzas o solicitar colaboraciones para poder afrontar los gastos de una competencia.
Y no cuestiono ese esfuerzo, porque conozco muy bien lo que significa sacrificarse para representar a nuestra ciudad. Lo que cuestiono es la ausencia del acompañamiento que el Estado municipal debería brindarles.
Pusimos en marcha el estadio municipal, remodelamos completamente el albergue para deportistas y trabajamos para que nuestras instalaciones estuvieran al servicio de la comunidad deportiva.
Hoy también nos preocupan las condiciones del albergue, la falta de mantenimiento que observamos en la pista de atletismo y en la cancha de hockey, y el estado de distintos espacios que fueron construidos o recuperados con el esfuerzo de todos los concordienses.
Podría seguir enumerando obras, programas y actividades que durante años permitieron que Concordia fuera reconocida por su desarrollo deportivo.
Y quiero dejar algo muy claro: no estoy diciendo que todo lo anterior haya sido perfecto ni que no existieran cosas por mejorar.
Lo que estoy diciendo es que no se puede gobernar desconociendo el valor de lo que ya estaba construido. No se puede empezar de cero cada cuatro años, mucho menos cuando lo que se pierde son oportunidades para nuestros chicos y nuestros deportistas.
Señor intendente, si usted no conoce profundamente la realidad del deporte de Concordia, tiene la responsabilidad de rodearse de personas idóneas, con experiencia y, fundamentalmente, con sensibilidad para comprender lo que el deporte representa en la vida de nuestra comunidad.
La Subsecretaría de Deportes no puede limitarse a administrar instalaciones, organizar algunos eventos o recaudar por el uso de espacios públicos.
Debe estar presente en los clubes, en los barrios, junto a los profesores, los dirigentes, los atletas y las familias.
Debe entender que detrás de un chico que entra a una cancha hay una oportunidad de inclusión, de educación, de salud y de construcción de valores.
Y que detrás de cada deportista que representa a nuestra ciudad hay años de esfuerzo que merecen ser acompañados.
Yo pertenezco a la comunidad deportiva de Concordia desde los ocho años. Tuve el orgullo de ganar en cuatro oportunidades el Premio San Antonio de Padua a la especialidad especialidad, y de representar a mi ciudad y mi país como atleta.
Después me preparé para asumir la responsabilidad de conducir el deporte municipal, porque siempre entendí que no alcanzaba con haber sido deportista: también había que formarse, trabajar, escuchar y construir junto a las instituciones.
Por eso estas decisiones me duelen.
Me duelen como deportista, como exfuncionario y, fundamentalmente, como concordiense.
No se trata de defender una gestión ni de reclamar reconocimientos personales. Se trata de defender una historia que pertenece a miles de personas.
Señor intendente, todavía está a tiempo de escuchar, de convocar a quienes construyeron esta competencia y de reconsiderar la decisión de licitar su organización.
La transparencia se puede garantizar con controles, rendiciones de cuentas y reglas claras. El crecimiento se puede alcanzar con planificación, inversión y participación de las instituciones deportivas.
No es necesario entregar la organización de nuestra Maratón de Reyes para conseguir esos objetivos.
Escuche a los dirigentes que dedicaron su vida a esta competencia. Escuche a los atletas. Escuche a los vecinos que cada enero salen a las calles para acompañar a los corredores.
No permita que una decisión administrativa termine debilitando el vínculo de nuestra maratón con la comunidad que la hizo grande.
Porque hay cosas que tienen un valor que no se mide en dinero.
Hay historias que merecen respeto.
Hay esfuerzos que no pueden quedar en el olvido.
Y hay sentimientos de pertenencia que ninguna licitación puede reemplazar.
La Maratón de Reyes no es del intendente, no es de la Subsecretaría de Deportes, no es de una empresa ni de un dirigente en particular.
LA MARATÓN DE REYES ES DEL PUEBLO DE CONCORDIA.
Y así debe seguir siendo.
Marcelo Cresto
Deportista y exsecretario de Deportes de Concordia