7PAGINAS

Misterio y dudas en Chajarí: extrañas circunstancias en torno a la muerte de un comerciante

Ángel C. (50 años) fue sepultado de manera apresurada y sin los avisos fúnebres habituales. Su esposa regresó de Buenos Aires, y se extrañó por el faltante de dinero en efectivo y solicitará la exhumación del cuerpo para una autopsia.
Picture of Redacción 7Paginas

Redacción 7Paginas

Facebook
Twitter
WhatsApp

Una atmósfera de profundo misterio, dudas y sospechas mantiene en vilo a los vecinos de la zona norte de Chajarí tras conocerse el fallecimiento de Ángel C., un conocido comerciante de 50 años. El deceso, ocurrido presuntamente durante la madrugada del pasado sábado, se encuentra rodeado de llamativos interrogantes que van desde el escenario de su muerte hasta las condiciones en las que fue sepultado.

El hombre residía en una lujosa propiedad ubicada frente a la cancha del Club Curiyú. Dueño de un buen pasar económico gracias a su actividad legal en la venta mayorista de verduras, Ángel se movilizaba en un automóvil Mercedes Benz y una camioneta Volkswagen Amarok de última generación, e incluso recientemente había adquirido dos terrenos linderos a su vivienda. Quienes lo conocían en el vecindario lo describen como una persona de perfil alto que «no se privaba de ningún vicio».

Las hipótesis vecinales y del entorno sobre las últimas horas de Ángel son confusas. Por un lado, trascendió que el comerciante convivía últimamente con otro hombre. Sin embargo, tras conocerse el fallecimiento el sábado por la madrugada, este hombre desapareció del domicilio y no se volvió a saber de él.

Por otra parte, los comentarios en el barrio señalan que el deceso se habría producido en el interior de la vivienda mientras el comerciante mantenía un encuentro íntimo con una mujer. Un dato que añade suspicacia al caso es que dicha mujer también se marchó del lugar sin dar aviso inmediato a las autoridades, lo que provocó que el hallazgo del cuerpo se registrara recién hacia el mediodía del día siguiente.

Un entierro exprés y sin avisos fúnebres

Lo que terminó de encender las alarmas de la comunidad fue el posterior tratamiento del cuerpo. Según relataron testigos a un cronista de 7Paginas, no se emitió ningún tipo de aviso de fallecimiento ni participación fúnebre pública.

Asimismo, los vecinos manifestaron su extrañeza al constatar que solo dos personas del entorno familiar directo estuvieron en contacto con el cadáver antes de ser inhumado. La sepultura se realizó de manera llamativamente apresurada, directamente en tierra y utilizando un ataúd de características sumamente precarias, del tipo que habitualmente provee el Estado para personas en situación de indigencia; un contraste rotundo con el poder adquisitivo que ostentaba en vida.

El regreso de la esposa, billetera vacía y pedido de autopsia

El caso dio un vuelco drástico en las últimas horas con la sorpresiva llegada a Chajarí de la esposa legal del fallecido, de quien no estaba formalmente separada. La mujer se encontraba residiendo junto a sus hijos en la provincia de Buenos Aires y, al enterarse del deceso, viajó sola de regreso a la localidad, acompañada por su actual pareja, para tomar posesión de la vivienda de la Avenida Curiyú.

En contacto con su entorno, la mujer manifestó fuertes sospechas sobre lo acontecido. Detalló que su esposo se caracterizaba por manejar permanentemente importantes sumas de dinero en efectivo en la propiedad y que, al revisar sus pertenencias, constató que la billetera del difunto se encontraba completamente vacía.

Ante la sumatoria de irregularidades —la falta de un reporte médico claro, el faltante de dinero, las desapariciones de los testigos y el llamativo apuro por enterrarlo—, la esposa anticipó que se presentará ante las autoridades judiciales para solicitar formalmente la exhumación del cuerpo y la realización de una autopsia que determine, de manera científica, cuáles fueron las verdaderas causas que provocaron la muerte de Ángel C.