Un productor apícola de nuestra ciudad se convirtió en el centro de la atención de los principales medios de comunicación del país tras protagonizar un verdadero hito para la economía y las exportaciones argentinas.
Se trata de Daniel D’Ambros, un vecino de Concordia que comenzó en los años 90 con una humilde producción familiar y que ahora logró completar con éxito el primer embarque que la Argentina envió a Alemania con arancel cero, marcando un antes y un después para el sector.
El logro se concretó inmediatamente después de confirmarse la entrada en vigencia, el pasado 1 de mayo de 2026, del esperado acuerdo de Asociación y Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur.
La firma concordiense estuvo a la vanguardia de los operadores internacionales y fue la primera en registrar un contenedor bajo los nuevos beneficios arancelarios.
Del garage de su casa a las miles de toneladas
La historia de Daniel D’Ambros es un fiel reflejo del esfuerzo y la constancia del empresariado entrerriano. En 1991, el productor comenzó a incursionar en la actividad apícola en el garage de su vivienda en Concordia.
“Tenía apenas 400 colmenas, casi como una producción secundaria”, recordó en diálogo con la señal nacional de noticias TN.
En aquel entonces, no imaginó que décadas más tarde se convertiría en un referente indiscutido del sector a nivel nacional.
A base de inversión y trabajo familiar, el emprendimiento no paró de expandirse hasta alcanzar las 15.000 colmenas propias en la actualidad. “Hoy producimos entre 600 y 800 toneladas de miel propias, pero exportamos un volumen de entre 2.300 y 2.500 toneladas en total”, detalló con orgullo el productor entrerriano.
El momento en que se confirmó el hito comercial estuvo cargado de una profunda emotividad familiar:
“Mi hija, María de los Ángeles, que es la que actualmente está a cargo de la empresa, estaba muy expectante con los trámites aduaneros. No podía dormir de la ansiedad y fue ella quien me avisó de madrugada que habíamos logrado meter la miel con arancel cero en Europa.
Estaba con una alegría enorme”, relató Daniel.
El fin de un lastre: «Nos dolía hasta en el alma
«Hasta antes del histórico 1 de mayo de 2026, las exportaciones de miel argentina debían afrontar una pesada carga impositiva en el viejo continente: un arancel aduanero del 17,3%.
Este gravamen dejaba al producto local en una severa desventaja frente a competidores directos de la región europea como Ucrania, que comercializaba sus cargamentos con beneficio de tasa cero de manera permanente.
“Ese arancel lo terminaban pagando nuestros importadores en destino, por lo que nosotros teníamos que luchar constantemente con ese lastre tan importante en los precios. Era como sufrir una pena por el solo hecho de ser argentino; nos dolía hasta en el alma porque funcionaba prácticamente como un castigo a la producción”, reflexionó D’Ambros ante las cámaras de televisión.
Para compensar ese escenario desfavorable que duró décadas, el productor de Concordia explicó que la clave de la empresa fue la excelencia y la trazabilidad:
“Tuvimos que ser extremadamente serios. Toda esa diferencia económica la compensamos ofreciendo un producto de altísima calidad y actuando de manera muy transparente; hoy nuestros clientes internacionales pueden auditar y ver con total claridad todo el proceso productivo desde la colmena hasta el tambor”.
Como muestra del valor simbólico que reviste este logro para la historia económica local, Daniel confesó que, a pesar de ser exportadores habituales de grandes volúmenes, tomó una decisión sentimental: decidió separar y guardar de por vida un tambor de miel de ese contenedor específico que ingresó a Alemania sin pagar impuestos, como un recordatorio del día en que Concordia endulzó el comercio internacional argentino.
Redaccion de 7Paginas