Un camionero de 47 años, oriundo de la ciudad de Federación, vivió un verdadero calvario tras convertirse en una nueva víctima de una violenta organización de piratas del asfalto.
El trabajador fue interceptado mientras descansaba en la localidad santafesina de Armstrong, privado de su libertad bajo amenazas y trasladado por la fuerza hasta las inmediaciones de Bell Ville, en el sudeste de la provincia de Córdoba, donde sus captores lo liberaron tras varias horas de cautiverio.
El violento episodio, que se conoció en las últimas horas, está siendo investigado de forma conjunta por la Policía de Córdoba y el Ministerio Público Fiscal (MPF) de esa provincia.
Según los partes oficiales a los que tuvo acceso 7Paginas, el chofer federaense fue localizado en estado de shock alrededor de las 11:20 horas del pasado miércoles, caminando a la vera de la Ruta Provincial 3, en jurisdicción cordobesa.
Una vez que recibió los primeros auxilios por parte de las patrullas policiales, el damnificado pudo relatar la odisea que le tocó atravesar. Según su testimonio, se encontraba pernoctando a bordo de su unidad en la localidad de Armstrong (Santa Fe) cuando fue sorprendido y reducido por un grupo de delincuentes armados.
Los asaltantes lo obligaron a descender de la cabina, lo subieron a la fuerza a otro vehículo de apoyo y lo mantuvieron cautivo con los ojos tapados durante un trayecto de más de 100 kilómetros, con el objetivo de ganar tiempo para desenganchar y ocultar el vehículo pesado.
El insólito hallazgo: la carga de citrus intacta
El caso tomó un giro inesperado durante el operativo de asistencia. Mientras los efectivos policiales trasladaban al camionero entrerriano hacia una sede judicial para radicar la denuncia y constatar su estado de salud, el propio chofer divisó desde el patrullero el acoplado de su camión estacionado a la altura del kilómetro 502 de la vieja Ruta Nacional 9.
Se trataba de un semirremolque marca Cormetal que, para sorpresa de los investigadores, todavía conservaba la lona colocada y la carga completa de cítricos que había partido desde el norte entrerriano al momento del secuestro.
Los delincuentes operaron con una logística aceitada: su único interés comercial radicaba en el camión tractor (la unidad motriz), despreciando el cargamento de frutas debido a la complejidad que representa reinsertar esa mercadería de forma ilegal en el mercado interno sin dejar rastros.