La pieza audiovisual de Óptica Celeste utiliza una escena en la que un hombre mete a una mujer dentro de una bolsa de consorcio y luego la coloca en el baúl de un automóvil. El contenido recuerda al escándalo que protagonizó una estación de servicio Shell de Crespo en 2025, que terminó con medidas judiciales y capacitaciones obligatorias sobre violencia de género.
Una publicidad comercial de una óptica de Chajarí, quedó bajo la lupa por recurrir a una puesta en escena que representa el secuestro de una mujer. El video, realizado para promocionar Óptica Celeste, muestra a un hombre que habla tranquilamente sobre la atención a los clientes mientras prepara una bolsa negra de consorcio. Segundos después, aparecen las piernas de una mujer y el protagonista la introduce dentro de la bolsa para finalmente colocarla en el baúl de su automóvil.
La escena resulta particularmente inquietante por el contraste entre el tono amable del mensaje comercial y las imágenes que acompañan la promoción.
“Nos preguntan por ahí qué hacemos con aquellos clientes que nos preguntan precios y nunca más nos contestan. No hacemos nada. Les contestamos los mensajes, los llamamos por teléfono y les pasamos los precios. Al final, si el cliente no compra, no pasa nada. Los atendemos a todos con mucha amabilidad”, expresa el hombre frente a la cámara.
Mientras pronuncia esas palabras, manipula la bolsa negra. La secuencia continúa con la mujer dentro de ella y termina cuando el hombre la introduce en el baúl de un vehículo y cierra la tapa.
Lo que pretende ser una publicidad humorística utiliza una representación de violencia contra una mujer como recurso para promocionar un comercio.
Un antecedente que terminó en la Justicia
La escena remite inevitablemente a lo ocurrido en la primavera de 2025 en la ciudad de Crespo, cuando una publicidad de la estación de servicio Shell de la firma Erich Wagner y Cía. SRL generó un fuerte rechazo público y repercusiones a nivel nacional.
En aquella oportunidad, dos empleados de la estación de servicio aparecían en un video simulando el secuestro de una mujer. La introducían en una bolsa de consorcio y la colocaban en el baúl de una camioneta, mientras otros trabajadores observaban la situación tomando mate.
“¿Cuándo será el día que la metamos en algo y la mandemos por ahí?”, decía uno de los playeros en la grabación.
La difusión del material provocó una ola de cuestionamientos en las redes sociales. La empresa terminó retirando el video y reconociendo públicamente el error.
Pero el episodio no quedó solamente en una polémica digital. La Justicia de Crespo intervino y dispuso medidas enmarcadas en la Ley Provincial N.º 10.956, que establece herramientas para la protección integral de las mujeres y la prevención y erradicación de la violencia por razones de género.
Entre las disposiciones se incluyeron capacitaciones sobre masculinidades y género para los responsables de la firma, el personal de la estación de servicio y las personas involucradas en la realización de la pieza audiovisual.
También se ordenaron acciones positivas destinadas a reparar el daño y generar conciencia sobre la violencia de género y la apología de este tipo de violencia. Incluso se ofició al Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) para que se gestionara la baja definitiva del video de las distintas plataformas.
Una publicidad que vuelve a poner el tema en debate
La aparición de una producción audiovisual de características similares en Chajarí vuelve a poner sobre la mesa el debate acerca de los límites del humor y de las estrategias publicitarias cuando utilizan imágenes que representan situaciones de violencia contra las mujeres.
En este caso, el video de Óptica Celeste recurre a una simulación de secuestro para ilustrar una situación comercial: los clientes que consultan precios y después no concretan una compra.
La comparación con el antecedente de Crespo resulta inevitable por la similitud de los recursos utilizados. La diferencia es que, en el caso de Chajarí, los datos aportados hasta el momento no indican que se hayan dispuesto medidas judiciales ni que exista una intervención de la Justicia.
La pregunta que deja esta publicidad es si todo puede justificarse como humor o una estrategia para llamar la atención de potenciales clientes, especialmente cuando el recurso elegido representa una situación de extrema violencia.
Con informacion de Entre Rios Ahora
Redaccion de 7Paginas