Un nuevo hecho de violencia verbal y discriminación sacude al fútbol infantil de la ciudad de Concordia. En las últimas horas, Nicolás García, padre de Fabricio (11 años), denunció públicamente al árbitro Guido Córdoba por expresiones despectivas hacia la contextura física del niño durante un encuentro deportivo.
Según el relato al que tuvo acceso 7Paginas, el árbitro se habría dirigido al menor con frases sarcásticas como: «Dale, dale, gordo, corre» y «Dale, dale, dale que ahí está la pelota», en un tono de burla que afectó profundamente al pequeño deportista.
Una respuesta que dio una lección de madurez
A pesar de su corta edad, Fabricio no se quedó callado ante la agresión. Con una entereza que superó a la de la autoridad en cancha, le contestó: «Profe, lo que me dijo no me gustó, porque yo a usted no le falto el respeto como árbitro y persona».
Sin embargo, el impacto emocional fue inevitable. Al finalizar el partido, el niño se acercó a su padre en un mar de lágrimas, manifestando una profunda angustia por lo vivido.
El dolor de un padre y el riesgo de abandonar el deporte
Nicolás García expresó su impotencia y bronca ante lo sucedido: «Veo el sacrificio que él hace y el esmero que le pone al deporte por querer estar a la altura de sus compañeros. Ahora está angustiado y me planteó dejar de jugar porque no sabe si aporta al equipo o no».
El denunciante destacó que Fabricio es un niño respetuoso y con principios, y lamentó que por culpa de un «desubicado discriminador» su hijo esté pensando en abandonar lo que más ama. «Ojalá todos fueran conscientes del daño que causan con estas cosas, al igual que los gritos malintencionados desde fuera de la cancha», agregó.
Llamado a las autoridades
El caso ya tomó estado público y se espera que tanto la Liga Concordiense de Fútbol como el Club Social y Deportivo La Bianca (institución a la que pertenece el menor) tomen cartas en el asunto.
La comunidad deportiva de Concordia aguarda una sanción ejemplar, entendiendo que quienes deben impartir justicia y educación en el campo de juego no pueden ser los mismos que vulneren los derechos y la integridad psíquica de los niños.