Un estudio realizado por investigadores de las Universidades del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Argentina) y de California (EEUU) reveló que niños que habían consumido recientemente carne de animales provenientes de la caza presentan niveles de plomo en sangre por encima de los valores considerados seguros y mucho más altos que aquellos que no la habían consumido. El plomo proviene de perdigones de escopeta utilizados para cazar.
La investigación fue recientemente publicada en la revista especializada Ecotoxicology and enviromental safety y sus autores son Andrea Caselli, Valentina Fernández, Ayelén Muchiutti, Ralph ET Vanstreels, Martín Santiago y Marcela Uhart.
Según el estudio, los mayores riesgos estuvieron asociados al consumo de patos y Carpinchos. Además, indican que retirar los perdigones o la carne dañada antes de cocinar no reduce el riesgo ya que la munición se fragmenta en partículas diminutas imposibles de detectar a simple vista que se dispersan y contaminan la carne.
Los resultados de la investigación implican no solo una grave preocupación para la salud pública sino también para el ambiente puesto que muchas especies silvestres bioacumulan plomo al ingerir los perdigones o al estar expuestos al ambiente contaminado por este. Se trata de un riesgo silencioso pero sostenido en el tiempo que exige respuestas urgentes por parte del Estado, la comunidad y el sector sanitario.
Para acceder al artículo de la investigación, se puede ingresar por el siguiente enlace:
https://doi.org/10.1016/j.ecoenv.2026.120404
Fuente: Ceydas