El eje central de la prédica estuvo puesto en realidades urgentes como la salud mental, el avance de las adicciones y las consecuencias del narcotráfico, factores que golpean de manera directa a la juventud y desestabilizan el núcleo familiar.
Un llamado a priorizar la salud mental y la contención
En uno de los momentos más profundos de su discurso, el Padre Percara manifestó su preocupación por el incremento de cuadros de angustia, depresión y la evidente falta de redes de contención emocional en la sociedad actual. Al respecto, señaló que el cuidado de la salud mental debe transformarse en una prioridad tanto social como humana, instando a no naturalizar el aislamiento de quienes sufren.
Asimismo, el sacerdote describió el profundo dolor que genera el consumo de sustancias y el impacto del narcotráfico en diversas comunidades de la región, recordando que detrás de cada situación de consumo problemático existen historias de profunda soledad y hogares desestructurados.
“Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos”, resonó con fuerza durante la celebración, en un pedido de guía y fortaleza para afrontar el escenario actual.
El peligro de la indiferencia social
El párroco exhortó a los presentes y a la comunidad en general a recuperar valores esenciales como la solidaridad, la escucha activa y la cercanía hacia las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. En su mensaje, advirtió que la indiferencia colectiva actúa como un factor que agrava y profundiza estos flagelos.
La homilía generó un marcado impacto entre las autoridades y los ciudadanos que asistieron a la ceremonia patria, funcionando como una invitación a pensar los desafíos del presente y la necesidad de trabajar mancomunadamente en la construcción de una sociedad más justa, humana y con redes de contención efectivas para las futuras generaciones.
Fuente y Redacción -La Última Campana