La llegada de un episodio de El Niño de fuerte intensidad genera preocupación por la posibilidad de que durante los próximos meses se registren lluvias superiores a los valores habituales y fenómenos meteorológicos extremos en distintas regiones de la Argentina.
Aunque popularmente comenzó a denominarse “Súper El Niño”, especialistas aclaran que esa expresión no forma parte de la terminología científica. Lo importante, explican, es la intensidad del fenómeno y cómo puede interactuar con las condiciones atmosféricas actuales.
La meteoróloga Cindy Fernández señaló que un Niño muy fuerte no significa necesariamente que todos los fenómenos asociados vayan a ser más graves, pero sí incrementa la probabilidad de que se produzcan situaciones meteorológicas anómalas.
A esto se suma un factor que diferencia el escenario actual de otros episodios de El Niño ocurridos décadas atrás: el calentamiento global. La atmósfera contiene actualmente una mayor cantidad de humedad, lo que proporciona más materia prima para la formación de lluvias intensas.
El Litoral, una de las regiones bajo atención
La influencia del fenómeno no será igual en todo el territorio argentino. Durante el invierno, sus efectos ya se hicieron sentir especialmente en la Patagonia, con nevadas excepcionales y extensos períodos de frío.
Sin embargo, con el avance de la primavera y posteriormente del verano, el foco se trasladará hacia el noreste argentino, el Litoral y el este de la región pampeana.
En ese sector aparecen incluidas Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco, Santa Fe y Buenos Aires, donde los especialistas esperan condiciones más húmedas, mayor cantidad de jornadas con precipitaciones y una posible recurrencia de lluvias torrenciales.
Para Entre Ríos, el escenario adquiere especial relevancia debido a su ubicación dentro de la cuenca del Plata y a la presencia de los ríos Paraná y Uruguay.
Preocupación por posibles crecidas
El licenciado en Medio Ambiente y pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, Marcelo Madelón, advirtió que las intensas lluvias registradas en el sur de Brasil ya están teniendo incidencia sobre los caudales de los ríos Iguazú, Uruguay y Paraná.
Según su análisis, esta situación podría anticipar crecidas y desbordes en distintos sectores de la cuenca del Plata, con la posibilidad de que el escenario se vuelva más complejo durante la primavera y el verano.
El especialista sostuvo además que el fenómeno podría generar inundaciones más profundas que en episodios anteriores, particularmente en aquellos lugares donde las precipitaciones se concentran en períodos muy cortos.
Más tormentas y posibilidad de fenómenos severos
Otro de los aspectos que genera atención es el posible incremento de las tormentas fuertes.
El patrón característico de un Niño intenso favorece una mayor cantidad de lluvias y una mayor frecuencia de eventos extremos, aunque la magnitud de cada episodio depende también de otros factores atmosféricos regionales.
En el Litoral y el noreste argentino podrían registrarse más días nublados, elevada humedad, lluvias persistentes y tormentas severas.
Incluso existe la posibilidad de fenómenos poco habituales, como tornados, que ya fueron observados recientemente en Argentina y el sur de Brasil.
Un escenario diferente al de otros años
Los especialistas remarcan que no resulta sencillo comparar el actual episodio con otros Niños del pasado.
La razón está en que el planeta atraviesa un proceso de calentamiento global que modificó las condiciones de la atmósfera. Actualmente existe una mayor cantidad de vapor de agua disponible, lo que puede potenciar las precipitaciones extremas.
Por eso, un fenómeno de El Niño que en décadas anteriores podía generar determinados efectos, hoy puede desarrollarse en un contexto completamente diferente.
La meteoróloga Cindy Fernández advirtió que cada nuevo episodio llega en un escenario climático distinto y que las proyecciones deben ser actualizadas permanentemente.
La infraestructura, otro punto de preocupación
El incremento de las lluvias también representa un desafío para las ciudades y las zonas rurales.
Madelón planteó la necesidad de mantener en condiciones los desagües, canales y sistemas de evacuación de excedentes hídricos, ya que una lluvia extraordinaria puede provocar rápidamente anegamientos si la infraestructura no tiene capacidad suficiente.
En el ámbito rural, una mayor disponibilidad de agua puede resultar beneficiosa para la producción, pero solamente mientras los suelos tengan capacidad para absorberla y existan mecanismos adecuados para evacuar los excedentes.
La primavera y el verano, el período de mayor atención
De acuerdo con las proyecciones citadas por los especialistas, El Niño podría hacerse más evidente a partir de la primavera de 2026 y alcanzar mayor intensidad durante el verano de 2027.
Esto coloca a Entre Ríos y al resto del Litoral dentro de las regiones que deberán mantener especial atención sobre la evolución de las precipitaciones y de los niveles de los principales cursos de agua.
El escenario no significa que necesariamente se producirán inundaciones históricas en todos los sectores, pero sí plantea una mayor probabilidad de lluvias abundantes, tormentas fuertes y crecidas, por lo que el monitoreo permanente y la prevención serán claves durante los próximos meses.
Con informacion de Infobae
Foto: Luis Acosta
Redaccion de 7Paginas