El peronismo de Concordia abandonó la cautela y encendió los motores de cara a los armados electorales con miras al 2027. Lo que venía amagando con ser una discusión puertas adentro se transformó este fin de semana en una verdadera caldera que expuso públicamente las fracturas, alineamientos y profundas diferencias que dividen a los máximos referentes del Partido Justicialista (PJ) local.
Hasta el momento, la atención del peronismo entrerriano estaba puesta casi con exclusividad en la ingeniería provincial que vienen tejiendo los intendentes de Concepción del Uruguay, José Eduardo Lauritto, y de Paraná, Rosario Romero, un armado que cuenta con el visto bueno del esquema central liderado por Gustavo Bordet, Adán Bahl y Guillermo Michel. Sin embargo, una serie de movidas tácticas en la sede justicialista de la calle Güemes pateó el tablero de la capital del peronismo entrerriano.
Sábado de rosca en calle Güemes: Cresto reabre el partido y junta cabezas
Según pudo reconstruir 7Paginas, las instalaciones del PJ local albergaron dos encuentros clave durante la jornada del sábado:
Por la mañana: Los congresales locales mantuvieron una reunión técnica para unificar criterios y definir qué posición orgánica adoptará Concordia en el próximo Congreso Partidario provincial que se desarrollará el venidero fin de semana.
Por la tarde: Se produjo el plato fuerte de la jornada con el retorno a la escena del exintendente y actual diputado provincial Enrique Cresto, quien movió sus piezas para volver a ocupar y abrir activamente la sede partidaria.
A través de negociaciones silenciosas que demandaron varias semanas, Cresto logró sentar en una misma mesa a dos pesos pesados de las últimas internas: Ángel Giano y Armando Gay. La versión que corre con más fuerza en los pasillos políticos indica que Enrique Cresto busca reposicionarse como precandidato a gobernador de la provincia, intentando demostrar que mantiene el control y el armado de la estructura territorial en Concordia para enfrentar al bloque provincial que integran Bordet, Michel, Bahl, Romero y Lauritto.
En el plano estrictamente local, la estrategia del crestismo apuntaría a bendecir una fórmula de unidad encabezada por Ángel Giano para la intendencia, secundado por la esposa del exintendente, Leticia Ponzinibbio, como candidata a viceintendenta.
Por otro lado, esta sorpresiva avanzada de los sectores tradicionales se llevó puesto y puso de rodillas a uno de los sectores que disputan la conducción del partido local, y que pretendía representar la renovación del PJ local, con el sector juvenil que encabeza Agustín Cáceres —quien se adjudica la presidencia institucional del partido— y Javier Orduña —autoproclamado apoderado del PJ Concordia—, cuyas designaciones y cargos son calificados desde otros sectores como «ilegítimos» y «ficticios».
La contraofensiva de los sectores disidentes se trasladó de inmediato al terreno de las redes sociales. El dirigente José Catalini, conductor del espacio «Convicción Peronista» y representante directo en Concordia del exvicegobernador Adán Bahl, no se guardó nada y posteó con ironía en su perfil de Facebook: “La rayada en calle Güemes el sábado fracasó”, en una clara alusión despectiva hacia la reunión convocada por el crestismo.
Pablo Bovino: la renovación empresarial que desafía a las estructuras
En medio de este fuego cruzado, emerge con fuerza propia la figura del concejal y empresario forestal Pablo Bovino. Con el aval político explícito del exdirector de Aduanas Guillermo Michel, Bovino confesó a sus allegados más cercanos su firme decisión de ir «hasta el fondo» con su precandidatura a intendente de Concordia.
Bovino, un dirigente joven que viene caminando de manera silenciosa los barrios, clubes de fútbol y asociaciones civiles de la ciudad, ostenta un perfil diferenciado de las estructuras tradicionales del peronismo y asegura en su entorno que en las encuestas locales mide de igual a igual o incluso más que Ángel Giano.
“Llegó la hora de presentar un proyecto de ciudad en donde se prioricen primero los intereses de Concordia. Debemos pensar en una ciudad futura estrictamente vinculada a un perfil industrial; la Concordia productiva que soñaron y desarrollaron nuestros abuelos”, repite el joven empresario forestal ante sus cuadros técnicos.
El escenario político del justicialismo concordiense quedó completamente abierto. El debate casero y los pases de factura inundan las redes sociales de la militancia, dejando en claro que el PJ de Concordia es hoy un volcán en plena actividad donde los denominados por la oposición interna como «los mariscales de la derrota» intentan recuperar el control frente a una renovación que reclama su espacio y no está dispuesta a ceder terreno sin dar pelea.
Por Redaccion de 7Paginas


